Noticias SACSIS
La actualidad de nuestra entidad y las últimas novedades en financiación a la I+D+I.
La actualidad de nuestra entidad y las últimas novedades en financiación a la I+D+I.
A lo largo de los años, la inclusión de investigadores jóvenes en las redes científicas de Europa ha sido más una cuestión de buena voluntad que de obligación contractual. Se les invitaba a participar y se valoraba positivamente su inclusión, pero raramente era un requisito para la aprobación de un proyecto. Esta dinámica cambia drásticamente en la Open Call 2026 del programa COST (Cooperación Europea en Ciencia y Tecnología), que establece un requisito claro: al menos el 40% de los proponentes en cada propuesta deben ser investigadores jóvenes e innovadores, categoría que el programa denomina Young Researchers and Innovators, o YRI por sus siglas en inglés.
Hasta el momento, la participación de perfiles junior era recomendada y valorada en la evaluación, pero ninguna convocatoria anterior la había establecido como condición de elegibilidad. A partir de esta edición, quien coordine una red que no alcance ese porcentaje simplemente no podrá presentar su propuesta, sin importar cuán sólida sea desde el punto de vista científico.
Es importante aclarar, antes de abordar las novedades, qué financia exactamente este instrumento, ya que a menudo se confunde con proyectos de investigación tradicionales. Una COST Action no financia salarios, experimentos ni equipamiento de laboratorio: financia la creación y mantenimiento de redes de investigadores que comparten un mismo desafío científico, cubriendo reuniones, estancias cortas en otros centros, escuelas de formación y actividades de divulgación. Cada Action tiene una duración de cuatro años y un presupuesto indicativo de aproximadamente 150.000 euros el primer año y alrededor de 180.000 euros anuales en los tres años siguientes, lo que suma un total aproximado de 690.000 euros por red a lo largo de su ciclo de vida.
A diferencia de Horizon Europe, donde cada convocatoria está delimitada por un Work Programme con temas muy específicos, COST opera bajo un esquema de abajo hacia arriba: son los propios investigadores quienes proponen el tema, sin ninguna restricción temática. Esta apertura es una de las razones por las que el programa recibe cada año un número de propuestas que supera ampliamente las plazas disponibles. En la convocatoria anterior, la OC-2025-1, se registraron más de 50.000 proponentes y la tasa de éxito fue inferior al 7,5%, una cifra que evidencia que cumplir con los mínimos exigidos no asegura la financiación.
El calendario de esta edición ya está establecido. La plataforma e-COST, que gestiona todo el proceso, abrió el plazo de presentación el 31 de julio de 2026 al mediodía, y el cierre está programado para el 28 de octubre de 2026.
El número de redes que finalmente recibirán financiación ha aumentado de 70 a 80, un incremento que debería resultar en una tasa de éxito un poco más favorable en comparación con la convocatoria anterior.
Otra de las novedades que obligará a replantear estrategias es la limitación de la participación individual: en esta edición, cada persona solo puede estar en una propuesta, ya sea como Main Proposer o como Secondary Proposer. Hasta ahora, era común que investigadores con una buena red de contactos apoyaran varias iniciativas al mismo tiempo, una práctica que diluía su compromiso real con cada una y dificultaba
Cada vez que un conjunto de universidades, centros tecnológicos y empresas se reúne para redactar una propuesta para Horizon Europe, hay una cuestión que a menudo se deja para el final: ¿a quién realmente pertenecen los descubrimientos? La experiencia de quienes gestionan estos proyectos indica que postergar esta pregunta casi siempre tiene un costo. En el contexto actual de financiación europea, la propiedad intelectual se ha convertido en un elemento que condiciona, desde el primer día, la viabilidad de todo el consorcio.
Horizon Europe ha endurecido considerablemente las normativas en comparación con su predecesor, Horizon 2020. La Comisión Europea resume su enfoque en una fórmula que se repite en todos los documentos oficiales: ser «tan abierto como sea posible, tan cerrado como sea necesario». Detrás de esta declaración se esconde un desafío muy concreto para los socios de cualquier consorcio, que se centra en cómo equilibrar la obligación de compartir conocimientos con la necesidad, igualmente real, de proteger aquello que puede tener valor comercial.
El punto de partida de cualquier estrategia de propiedad intelectual es distinguir claramente entre dos conceptos que el Model Grant Agreement define con precisión. Por un lado está el llamado background, que se refiere a todo el conocimiento (datos, know-how, patentes previas) que cada socio aporta al proyecto y que ya poseía antes de firmar el acuerdo de subvención. La participación en el consorcio no altera en absoluto esa titularidad: lo que era tuyo antes de entrar sigue siendo tuyo después. Sin embargo, en la práctica, muchos equipos nunca se toman el tiempo de inventariar ese background con el detalle necesario, y esta omisión suele generar disputas una vez que el proyecto ha comenzado.
La segunda categoría, la de los results o foreground, es más delicada. Se refiere a todo lo que se genera durante la ejecución del proyecto, ya sea o no susceptible de protección: desde una publicación científica hasta un prototipo de software. La regla general es simple (el resultado pertenece a quien lo genera), pero Horizon Europe introdujo un matiz que ha cambiado las reglas del juego: cuando varios socios contribuyen de manera sustancial a un mismo resultado, la titularidad conjunta se presume por defecto, a menos que el Consortium Agreement disponga lo contrario.
Si hay un instrumento que la Comisión Europea recomienda sin reservas, ese es el Consortium Agreement, el acuerdo interno que los socios firman entre sí y que regula todo lo que el Grant Agreement no cubre: gobernanza, distribución de responsabilidades, mecanismos de resolución de conflictos y, sobre todo, la gestión de la propiedad intelectual. Para facilitar esta tarea, existe un modelo de referencia, el DESCA Horizon Europe 2.0, que es compatible tanto con acciones de investigación e innovación como con subvenciones a tanto alzado.
Dentro de ese acuerdo, las cláusulas relacionadas con los derechos de acceso —las licencias que permiten a un socio utilizar el background o los resultados de otro— requieren atención especial. Cuando ese acceso es necesario para llevar a cabo el proyecto, la norma establece que debe ser gratuito. Sin embargo, si el objetivo es explotar comercialmente esos resultados una vez finalizado el proyecto, las condiciones pueden negociarse bajo términos «justos y razonables», una expresión que en la práctica puede dar lugar a negociaciones largas y, en ocasiones, tensas entre socios con intereses divergentes.
Uno de los aspectos que más dudas genera entre los gestores de proyectos es el costo de proteger una invención. Solicitar una patente con cobertura europea puede costar entre 20.000 y 50.000 euros, una cifra considerable para un consorcio de tamaño medio. La buena noticia, y tal vez la menos conocida, es que esos gastos son elegibles para reembolso siempre que se hayan incluido en el presupuesto de la propuesta desde el principio. Allí radica, precisamente, uno de los errores más comunes. Muchos equipos elaboran sus propuestas sin prever partidas específicas para la protección de la propiedad intelectual y luego descubren que ya no pueden imputar esos costos al proyecto.
El Artículo 17 del Model Grant Agreement obliga a evaluar la «protegibilidad» de cada resultado, y el Artículo 16 va un paso más allá al exigir que los beneficiarios adopten medidas activas para explotarlo, ya sea mediante licencia o transferencia, durante un período de hasta cuatro años tras la finalización del proyecto.
La otra cara de la moneda es la ciencia abierta, que en Horizon Europe es una condición transversal del programa. Las publicaciones científicas deben ser de acceso abierto, ya sea por la vía dorada o a través de repositorios con un embargo máximo de entre seis y doce meses. Los datos de investigación, por su parte, deben gestionarse siguiendo los principios FAIR —que sean localizables, accesibles, interoperables y reutilizables— y, siempre que sea factible, depositarse en abierto en repositorios como Zenodo o el European Open Science Cloud.
Compatibilizar esa apertura con la protección de resultados con potencial comercial no siempre es fácil, y por ello la Comisión ha publicado guías específicas, como Your Guide to Open Science in Horizon Europe, diseñadas precisamente para ayudar a los consorcios a no confundir transparencia con renuncia.
La Comisión no ha permanecido inactiva. En julio de 2026, la Dirección General de Investigación e Innovación lanzó una consulta pública para desarrollar un Blueprint europeo sobre licencias de propiedad intelectual y creación de spin-offs, con el objetivo declarado de facilitar que universidades y organismos públicos de investigación transfieran sus resultados al mercado, distribuyan royalties de manera más ágil y ofrezcan incentivos reales a los investigadores que están detrás de esas innovaciones.
Para los consorcios que ya están en marcha, la recomendación fundamental sigue siendo la misma que han repetido durante años los especialistas en transferencia de tecnología: nombrar lo antes posible a un responsable de propiedad intelectual dentro del equipo, auditar el background desde la fase de propuesta, adoptar el modelo DESCA para el Consortium Agreement y revisar el estado de protección y explotación de los resultados, al menos, una vez al año. Ninguna de estas medidas garantiza por sí sola el éxito de un proyecto europeo, pero su ausencia sí explica gran parte de los conflictos que, tarde o temprano, terminan en la mesa de los abogados en lugar de en la de los investigadores.
¿Tienes preguntas sobre la propiedad intelectual, los derechos relacionados o el desarrollo de una buena estrategia de propiedad intelectual para tu propuesta? Ponte en contacto con nosotros, te asesoraremos de la manera más práctica y resolveremos las dudas que tengas en este aspecto.
Las ERC Synergy Grants tienen un papel distintivo en el panorama europeo de financiación para la investigación. A diferencia de otras convocatorias que fomentan la colaboración entre instituciones o la creación de consorcios internacionales, este mecanismo del Consejo Europeo de Investigación (ERC) persigue un objetivo mucho más concreto: financiar proyectos científicos que solo pueden realizarse gracias a la combinación ineludible del talento de varios investigadores principales.
Esta diferencia influye en toda la filosofía de la convocatoria. Los evaluadores buscan evidenciar que existe una pregunta científica cuya complejidad requiere una integración real de conocimientos, metodologías y habilidades que ningún investigador podría aportar de manera aislada.
La convocatoria ERC Synergy Grant 2026 mantiene este enfoque y sigue colocando la excelencia científica como el único criterio de evaluación. A partir de la documentación oficial publicada por el ERC —el Work Programme 2026, la guía para solicitantes y las instrucciones dirigidas a los evaluadores— se pueden identificar algunos elementos que suelen ser relevantes para superar las primeras fases del proceso.
Uno de los errores más comunes es interpretar la palabra synergy como un sinónimo de colaboración. En realidad, el ERC utiliza este término con un significado mucho más riguroso.
Las Synergy Grants financian proyectos liderados por entre dos y cuatro Principal Investigators (PIs), pero la convocatoria aclara que no es suficiente con reunir a especialistas reconocidos en torno a un mismo tema de investigación. La propuesta debe demostrar que la combinación de sus competencias genera una capacidad científica nueva y que el proyecto carecería de sentido si cualquiera de esos investigadores fuera excluido de la ecuación.
Esta idea debe ser evidente desde las primeras páginas de la memoria. La pregunta científica, la estrategia metodológica y la distribución de responsabilidades deben construirse en torno a esa interdependencia. Se trata de explicar por qué cada disciplina, técnica o infraestructura es esencial para abordar una cuestión que ningún grupo podría tratar de manera aislada.
Otro aspecto especialmente examinado por los paneles del ERC es el grado de innovación de la propuesta.
Las Synergy Grants están diseñadas para financiar investigación de frontera (frontier research). Esto implica que el proyecto debe abrir nuevas direcciones científicas y evitar enfoques que representen únicamente una prolongación natural de investigaciones anteriores.
A veces, el riesgo surge cuando varios investigadores deciden combinar proyectos ya existentes bajo un mismo paraguas. Aunque cada línea sea excelente por sí sola, la propuesta pierde fuerza si da la impresión de ser la suma de trabajos anteriores en lugar de una investigación concebida específicamente para responder a una pregunta novedosa.
La memoria debe explicar claramente cuál es el problema científico que se desea resolver, por qué sigue sin respuesta y de qué manera el proyecto puede alterar el conocimiento disponible en ese ámbito. El ERC busca que la investigación sea capaz de cambiar la forma en que una comunidad científica comprende un fenómeno o desarrolla nuevas aproximaciones metodológicas.
Una de las recomendaciones más comunes de evaluadores con experiencia en el ERC es revisar la memoria como si fuera una única historia.
La sinergia no puede aparecer únicamente en un apartado específico dedicado a describir la colaboración entre investigadores. Debe estar presente en toda la propuesta, desde el resumen inicial hasta la planificación detallada de las actividades.
En la primera parte del proyecto, la explicación del estado del conocimiento y de los objetivos científicos ya debe justificar por qué es imprescindible la participación conjunta de los distintos PIs. Posteriormente, la estrategia metodológica debe mostrar cómo los resultados obtenidos por un equipo alimentan el trabajo de los demás y cómo esa integración sostiene el avance del proyecto.
Esa misma lógica debe mantenerse en la descripción de los recursos disponibles, en la dedicación prevista de cada investigador principal e incluso en sus currículos científicos. El historial investigador de cada PI debe demostrar que aporta capacidades diferentes y complementarias dentro de una estrategia común.
La calidad científica sigue siendo el eje de la convocatoria, pero existen aspectos formales que influyen en el proceso de evaluación y que conviene preparar con la misma atención.
La selección de las palabras clave es uno de ellos. El investigador responsable debe elegir entre las categorías definidas por el ERC aquellas que describan con mayor precisión el contenido de la propuesta. Estas referencias ayudan a asignar el proyecto a los paneles y expertos más adecuados, por lo que es recomendable evitar tanto los términos demasiado generales como aquellos que no reflejan el carácter interdisciplinar de la investigación.
También es aconsejable preparar cada fase del procedimiento de evaluación de manera específica.
La primera etapa concentra gran parte del peso en la calidad del resumen ampliado, los objetivos científicos y la trayectoria de los investigadores. Si la propuesta supera ese filtro inicial, la atención se desplaza hacia la viabilidad metodológica, la gestión de riesgos y la planificación completa del proyecto.
En el caso de las Synergy Grants, el proceso culmina con una entrevista presencial ante el panel evaluador. Esa conversación representa una oportunidad para demostrar que el grupo funciona realmente como una unidad científica. Los evaluadores suelen plantear preguntas destinadas a comprobar hasta qué punto existe una integración efectiva entre disciplinas y cómo respondería el proyecto ante posibles cambios o dificultades durante su ejecución.
Las ERC Synergy Grants permiten solicitar hasta 10 millones de euros para proyectos de seis años, además de financiación adicional en ciertos casos, como grandes equipamientos científicos, costes de puesta en marcha o acceso a infraestructuras singulares.
La posibilidad de alcanzar esas cifras no implica que se deba solicitar el importe máximo disponible.
El ERC enfatiza que el presupuesto debe tener una relación directa con las necesidades científicas del proyecto y que cualquier financiación adicional debe justificarse de manera detallada. Equipamiento, infraestructuras, personal o costes experimentales deben responder a una necesidad claramente identificada dentro de la estrategia de investigación.
Los presupuestos inflados, las partidas insuficientemente argumentadas o los gastos de coordinación desproporcionados suelen generar dudas durante la evaluación.
Las ERC Synergy Grants siguen siendo una de las convocatorias más competitivas del panorama internacional. Por ello, preparar una candidatura exige mucho más que reunir un excelente equipo científico. Si necesitas comenzar la redacción con ayuda profesional, contacta con nosotros.
En Horizon Europe, una idea científica sólida no es suficiente en el momento de elaborar una propuesta. Los proyectos que obtienen mejores calificaciones son aquellos que logran demostrar que sus resultados podrán ser utilizados más allá del consorcio que los elabora y que contribuirán a los objetivos estratégicos establecidos por la Unión Europea. Esa es, en efecto, la función de la sección de Impacto, uno de los tres criterios de evaluación junto con la excelencia científica y la calidad de la implementación.
La CE ha realizado cambios significativos en la plantilla estándar de propuestas que acompañará a los programas de trabajo 2026-2027. El objetivo es simplificar la documentación y enfocar la evaluación en un aspecto que durante años se vio diluido entre descripciones excesivamente extensas y listados poco útiles: la credibilidad del proceso que seguirá un resultado de investigación hasta convertirse en un beneficio tangible para sus usuarios.
La disminución del número de páginas disponibles y la reestructuración de esta sección no reducen el nivel de exigencia. Por el contrario, obligan a crear un relato más preciso, donde cada afirmación tenga un propósito específico y cada impacto anticipado pueda ser explicado mediante una secuencia lógica.
Uno de los errores más comunes es redactar la sección de Impacto una vez que el resto de la memoria ya está finalizada. En la práctica, esta decisión suele resultar en un texto desconectado de los objetivos científicos y lleno de afirmaciones generales sobre innovación, sostenibilidad o crecimiento económico.
Cada convocatoria se integra en una Destination del Programa de Trabajo, y cada una de ellas identifica unos expected impacts que responden a prioridades estratégicas de la UE, desde la transición ecológica hasta la digitalización, la resiliencia sanitaria o la competitividad industrial.
El evaluador espera verificar que existe una relación directa entre esos impactos anticipados por la convocatoria y los resultados que el proyecto propone desarrollar. Si esa conexión no se presenta de forma explícita, la propuesta pierde consistencia desde el comienzo.
Es importante recordar que ningún proyecto está destinado a responder a todos los impactos descritos en una Destination. Las propuestas más robustas suelen seleccionar aquellos objetivos a los que realmente pueden contribuir y explican claramente cuál será esa aportación.
La diferencia puede parecer mínima, pero transforma completamente la manera de redactar. En lugar de afirmar que un proyecto fomentará la sostenibilidad o impulsará la innovación europea, es mucho más convincente demostrar qué resultado específico permitirá avanzar hacia uno de los impactos definidos por el Programa de Trabajo.
La CE mantiene el concepto de pathway to impact como eje de esta sección, aunque la nueva estructura elimina parte de la complejidad que caracterizaba convocatorias anteriores.
Ese camino hacia el impacto describe cómo los resultados obtenidos durante el proyecto pueden transformarse, con el tiempo, en cambios reales para empresas, administraciones públicas, profesionales o la ciudadanía.
La secuencia es sencilla cuando se comprende adecuadamente. El proyecto genera resultados tangibles —como un algoritmo, una metodología, un prototipo o una herramienta digital—. Posteriormente, ciertos grupos comienzan a utilizarlos o integrarlos en su actividad. Esa adopción produce efectos que, con el tiempo, contribuyen a los impactos anticipados por la convocatoria.
En ocasiones, surgen impactos muy ambiciosos que no están relacionados con los resultados descritos. Otras veces ocurre lo contrario: la memoria detalla el desarrollo tecnológico, pero nunca aclara quién utilizará ese conocimiento una vez finalizado el proyecto.
El evaluador necesita encontrar un hilo conductor coherente. Cada resultado debe llevar de forma natural a un usuario identificado, y ese uso debe explicar, con argumentos creíbles, cómo se alcanzarán los efectos anticipados a medio y largo plazo.
La simplificación introducida para 2026 también modifica la forma de presentar las actividades de difusión, explotación y comunicación.
Durante años, era común encontrar propuestas que acumulaban largas listas de publicaciones científicas, congresos, páginas web, redes sociales, jornadas abiertas o acciones de divulgación prácticamente idénticas entre sí. En muchos casos, respondían más a la necesidad de completar apartados de la memoria que a una estrategia real para favorecer la adopción de los resultados.
La evaluación ahora presta mayor atención a la pertinencia de las medidas elegidas. Cada acción debe responder a una pregunta concreta: qué resultado pretende impulsar, a qué público se dirige y por qué ese canal es el más adecuado.
La diferencia es significativa.
Una publicación científica cobra sentido cuando permite que una comunidad investigadora incorpore una metodología desarrollada por el proyecto. Una jornada técnica resulta convincente si está orientada a administraciones que pueden adoptar una herramienta concreta. Una estrategia de explotación gana credibilidad cuando identifica claramente el recorrido previsto para una tecnología, una licencia o un estándar.
El apartado destinado a maximizar el impacto no solo describe qué hará el consorcio, sino también por qué resulta razonable pensar que esas acciones podrán ejecutarse con éxito.
Por esta razón, las propuestas más competitivas aprovechan la experiencia previa de los socios para reforzar sus argumentos.
Una universidad con una oficina consolidada de transferencia tecnológica, un hospital acostumbrado a validar soluciones clínicas o una empresa con experiencia en normalización internacional poseen capacidades que aportan solidez a la estrategia de explotación o difusión.
Lo mismo sucede con la trayectoria del propio consorcio. Haber participado anteriormente en proyectos europeos, colaborar de forma habitual con determinados sectores industriales o mantener redes internacionales activas contribuye a demostrar que las medidas propuestas no son una simple declaración de intenciones.
La nueva plantilla reduce el espacio disponible para desarrollar la sección de Impacto y elimina algunos apartados que anteriormente generaban repeticiones.
Desaparece la obligación de presentar por separado impactos científicos, económicos y sociales, así como la discusión específica sobre la magnitud y relevancia de esos efectos. También pasa a ser opcional la tabla resumen que tradicionalmente acompañaba esta parte de la propuesta.
Cada párrafo debe aportar información nueva y mantener una conexión clara con el resto de la memoria. Las repeticiones, las enumeraciones de impactos o las descripciones generales ocupan un espacio que ahora resulta especialmente valioso.
La estrategia más eficaz consiste en definir antes de comenzar la redacción cuáles serán los resultados principales del proyecto, identificar quién los utilizará y establecer qué efectos pueden producir de forma realista una vez finalizada la financiación europea. Sobre esa estructura es mucho más sencillo construir un relato coherente y adaptado a las expectativas del evaluador.
La sección de Impacto sigue siendo uno de los apartados donde más propuestas pierden competitividad. Sin embargo, los cambios introducidos para 2026 también brindan una oportunidad. Al reducir la complejidad formal, el enfoque vuelve a situarse donde siempre ha querido la CE: demostrar, con argumentos sólidos y una lógica convincente, que los resultados del proyecto tienen posibilidades reales de llegar a quienes pueden convertirlos en valor científico, económico o social. Si deseas que te ayudemos en el apartado de Impacto de tu próxima propuesta, contacta con nosotros.
La movilidad internacional ha sido siempre fundamental en las Marie Skłodowska-Curie Postdoctoral Fellowships (MSCA-PF). Sin embargo, la convocatoria de 2026 introduce un cambio que altera la forma en que se concibe esa movilidad dentro de los proyectos. La extensión de la duración máxima de los secondments, que podrán prolongarse hasta la mitad del tiempo total de la ayuda (o de la fase outgoing en las Global Fellowships), convierte estas estancias en un componente capaz de influir directamente en la calidad científica de la propuesta y en su evaluación.
El cambio no se limita a tener más tiempo para llevar a cabo una estancia en otra organización. Lo que realmente se transforma es la expectativa del evaluador. Un secondment deja de verse como un añadido del proyecto para convertirse en un elemento que debe justificar su contribución al desarrollo científico, al avance profesional del investigador y al fortalecimiento de las relaciones interinstitucionales.
La convocatoria MSCA Postdoctoral Fellowships 2026, abierta desde el 9 de abril hasta el 9 de septiembre de 2026, cuenta con un presupuesto indicativo de 399,05 millones de euros. Sus objetivos siguen alineados con las prioridades habituales del programa: fomentar la excelencia científica, impulsar la movilidad internacional, promover la interdisciplinariedad y facilitar la exposición a diferentes sectores. En este contexto, el diseño del secondment cobra una mayor importancia que en convocatorias anteriores.
Uno de los errores más comunes en muchas propuestas es justificar la estancia internacional con argumentos generales relacionados con la colaboración o la internacionalización. Este enfoque se vuelve cada vez menos persuasivo.
La movilidad debe satisfacer una necesidad específica del proyecto. En otras palabras, la propuesta debe demostrar que hay una parte del trabajo que solo puede llevarse a cabo en la entidad receptora del secondment. Esta necesidad puede estar relacionada con el acceso a una infraestructura científica única, el uso de una metodología particular, la utilización de bases de datos exclusivas, la validación de resultados en un entorno clínico o industrial, o el aprendizaje de técnicas que no están disponibles en la institución anfitriona principal.
Cuando esta relación se presenta de manera bien argumentada, el secondment deja de ser visto como un desplazamiento temporal para convertirse en una decisión científica completamente integrada en el plan de investigación.
Esta lógica resulta especialmente relevante en disciplinas donde la investigación depende de equipamiento altamente especializado o de la colaboración con actores que operan fuera del ámbito académico. Sectores como la biotecnología, la salud digital, la transición energética o la sostenibilidad ofrecen numerosos ejemplos donde la estancia temporal aporta un valor que difícilmente podría lograrse desde una sola institución.
La mayor duración permitida también obliga a pensar con más detalle el momento en que se lleva a cabo la estancia.
No todas las fases del proyecto requieren el mismo tipo de colaboración externa. En algunos casos, el secondment tendrá sentido al principio para adquirir capacidades técnicas que influirán en el resto de la investigación. En otros, será más útil durante la fase de validación experimental o cuando llegue el momento de contrastar resultados en un entorno aplicado.
La decisión sobre cuándo realizar la estancia debe responder a la evolución natural del proyecto y no a cuestiones organizativas o administrativas.
Los evaluadores prestan especial atención a esta coherencia temporal porque refleja hasta qué punto la planificación ha sido concebida como un conjunto integrado. Si la movilidad aparece desconectada de los paquetes de trabajo o de los principales hitos científicos, pierde su capacidad de generar impacto en la evaluación.
Por el contrario, cuando la estancia coincide con un momento crucial del proyecto, refuerza la credibilidad del plan de trabajo y demuestra que existe una estrategia bien definida para maximizar los resultados de la investigación.
La elección de la institución donde se llevará a cabo el secondment también merece una reflexión estratégica.
La propuesta debe explicar qué aporta esa organización que no se puede encontrar en la entidad anfitriona principal. Esa ventaja diferencial puede estar relacionada con capacidades científicas, acceso a recursos tecnológicos, experiencia regulatoria, colaboración con empresas, disponibilidad de pacientes, muestras biológicas o procesos industriales.
Cuanto más específica sea esa justificación, más sólida será la propuesta.
Las colaboraciones con entidades no académicas adquieren aquí una importancia creciente. Empresas innovadoras, hospitales, centros tecnológicos, administraciones públicas o agencias reguladoras pueden ofrecer contextos donde los resultados de la investigación adquieren una dimensión práctica difícil de reproducir en un laboratorio universitario.
Esta exposición a diferentes entornos también contribuye al desarrollo profesional del investigador, uno de los aspectos que las MSCA valoran especialmente.
Hay otro aspecto que suele recibir menos atención durante la preparación de las propuestas: el regreso a la institución anfitriona.
El secondment no concluye cuando termina la estancia. De hecho, gran parte de su valor radica precisamente en cómo se integran los conocimientos adquiridos en el proyecto principal.
Por esta razón, el plan de supervisión debería explicar claramente cómo se incorporarán las nuevas metodologías, qué cambios introducirán en la investigación y de qué manera contribuirán al desarrollo futuro del grupo anfitrión.
Ese proceso de transferencia de conocimiento es una señal de madurez científica. El evaluador no espera únicamente que el investigador adquiera nuevas competencias durante la estancia, sino que sea capaz de trasladarlas al entorno europeo y convertirlas en una ventaja duradera para el proyecto y para la institución que lo acoge.
En las Global Fellowships, este aspecto es aún más relevante. La fase desarrollada fuera de Europa debe mantener una conexión constante con el proyecto científico para que el retorno permita consolidar nuevas capacidades y reforzar la empleabilidad del investigador dentro del Espacio Europeo de Investigación.
La fortaleza de un secondment bien diseñado radica en que su contribución no se limita a un único apartado de la propuesta.
Su integración puede fortalecer la excelencia científica al incorporar conocimientos o metodologías complementarias. También mejora el desarrollo de competencias del investigador, favorece la colaboración entre sectores, amplía la dimensión internacional del proyecto y aumenta las posibilidades de transferencia y explotación futura de los resultados.
Esta capacidad para generar efectos sobre distintos criterios explica por qué su diseño adquiere mayor protagonismo en la convocatoria de 2026.
Sin embargo, el aumento del tiempo disponible también exige evitar algunos errores comunes.
Uno de ellos consiste en plantear estancias excesivamente largas sin una justificación científica adecuada. Otro se presenta cuando la movilidad se fragmenta en múltiples visitas breves que dificultan la continuidad del trabajo y reducen la obtención de resultados verificables.
También siguen siendo frecuentes los secondments formulados de manera genérica, donde apenas se describen las actividades previstas ni los productos que se esperan obtener al finalizar la estancia.
La ampliación del margen temporal no implica que cualquier propuesta sea automáticamente más competitiva. Lo que aumenta es la necesidad de demostrar que la movilidad responde a una estructura científica coherente.
La convocatoria de 2026 ofrece una oportunidad para utilizar los secondments como un mecanismo de aceleración del proyecto. Las propuestas con mayor potencial serán aquellas que expliquen con precisión qué objetivo técnico persigue la estancia, por qué la entidad receptora posee capacidades únicas, qué resultados concretos se obtendrán durante ese periodo y cómo esos conocimientos se integrarán posteriormente en el proyecto. Ese enfoque permite construir un itinerario científico sólido y proporciona al evaluador evidencias claras de que la movilidad aporta un impacto tangible tanto para la investigación como para la trayectoria del investigador. Si necesitas asesoramiento experto, escríbenos.
Para numerosas empresas, participar en Horizonte Europa sigue pareciendo un objetivo reservado a grandes corporaciones o a organizaciones con una extensa trayectoria en proyectos europeos. No obstante, las MSCA Postdoctoral Fellowships (MSCA-PF) brindan una opción mucho más accesible para iniciar la colaboración con el ecosistema europeo de I+D. Mediante el non-academic placement, una empresa puede integrarse en un proyecto de excelencia al acoger durante un máximo de seis meses a un investigador posdoctoral financiado por la CE, sin asumir su contratación y contribuyendo directamente a la transferencia de conocimiento hacia el sector productivo.
La convocatoria MSCA-PF 2026 mantiene esta opción como una herramienta para fomentar la movilidad entre el ámbito académico y el no académico, reforzando uno de los objetivos históricos del programa: facilitar que el conocimiento circule allí donde puede transformarse en innovación, nuevos procesos o soluciones con aplicaciones prácticas.
Muchas empresas asocian los programas europeos de investigación con grandes consorcios internacionales, procesos administrativos complejos o compromisos difíciles de asumir para una organización que nunca ha participado en Horizonte Europa.
El non-academic placement presenta un escenario muy distinto. La empresa no se convierte en beneficiaria de la ayuda ni asume la contratación del investigador. Su función consiste en ofrecer el entorno donde una parte del proyecto pueda desarrollarse en contacto directo con necesidades tecnológicas, industriales, clínicas o de mercado que difícilmente podrían abordarse desde una universidad o un centro de investigación.
Esta colaboración permite incorporar durante unos meses un perfil investigador altamente cualificado que ya ha superado una evaluación científica muy rigurosa y que desarrolla un proyecto competitivo a nivel europeo.
La propuesta debe demostrar que existe una razón científica y técnica para desarrollar allí una parte del proyecto. Puede tratarse del acceso a procesos industriales, plataformas tecnológicas, datos de operación, cadenas de producción, entornos regulatorios, laboratorios especializados, infraestructuras clínicas o cualquier otro recurso que aporte un contexto único para validar la investigación.
Desde la perspectiva del evaluador, la estancia solo tiene sentido cuando existe una conexión clara entre las capacidades de la empresa y los objetivos científicos del proyecto. Cuanto más evidente sea esa relación, mayor será la credibilidad de la propuesta.
Uno de los aspectos que despierta mayor interés entre las empresas es el modelo de financiación.
Durante el non-academic placement, el investigador sigue contratado por la institución beneficiaria de la ayuda MSCA. La financiación de su salario proviene del proyecto europeo, mientras que la empresa proporciona el entorno de trabajo, la supervisión de las actividades previstas y el acceso a los recursos necesarios para desarrollar esa parte del proyecto.
Esta configuración disminuye considerablemente las barreras de entrada para organizaciones que desean fortalecer su actividad de I+D, pero que aún no cuentan con estructuras consolidadas para participar en programas europeos.
Al mismo tiempo, permite evaluar el potencial de una colaboración científica antes de plantear iniciativas de mayor envergadura.
En numerosas ocasiones, estas estancias se convierten en el punto de partida de relaciones estables entre universidades, centros tecnológicos y empresas que posteriormente evolucionan hacia nuevos proyectos de investigación o iniciativas de transferencia de conocimiento.
Durante esta fase, el investigador puede validar metodologías en condiciones reales, analizar la viabilidad técnica de un desarrollo, contrastar resultados con usuarios finales, estudiar aspectos regulatorios o participar en procesos de valorización que permitan preparar futuras aplicaciones comerciales.
Ese intercambio también beneficia al investigador, quien adquiere competencias relacionadas con innovación, transferencia, propiedad intelectual, gestión tecnológica o desarrollo de soluciones aplicadas, áreas especialmente valoradas dentro de las acciones Marie Skłodowska-Curie.
Participar en un proyecto MSCA permite a la empresa situarse en un ecosistema internacional de investigación compuesto por universidades, centros tecnológicos, hospitales y organizaciones innovadoras de diversos países.
Esta visibilidad facilita la creación de nuevas alianzas, incrementa la capacidad para atraer talento altamente cualificado y fortalece el posicionamiento de la organización dentro de redes europeas donde surgen futuras oportunidades de colaboración.
Para empresas con una estrategia de innovación en crecimiento, esta experiencia también constituye una vía de aprendizaje sobre el funcionamiento de Horizonte Europa sin necesidad de asumir el papel de beneficiario principal.
La colaboración con un investigador MSCA permite comprender cómo se estructuran los proyectos europeos, cómo se gestiona la cooperación internacional y cómo puede integrarse la investigación en los procesos de innovación empresarial.
El resultado suele ir mucho más allá de una estancia de seis meses.
Muchas de estas colaboraciones continúan después del proyecto mediante nuevas iniciativas conjuntas, contratos de investigación, proyectos colaborativos o futuras convocatorias europeas en las que la empresa participa con un mayor grado de experiencia y confianza.
Si tu organización enfrenta un reto tecnológico, una necesidad de validación o un proceso de innovación que pueda beneficiarse de conocimiento científico avanzado, este es el momento de identificar qué valor diferencial puede aportar al proyecto y comenzar a establecer contactos con instituciones académicas que preparen propuestas para la convocatoria MSCA Postdoctoral Fellowships 2026. Un non-academic placement bien planteado puede convertirse en el inicio de una colaboración con recorrido y en una oportunidad para incorporar capacidades científicas de alto nivel al servicio de la innovación empresarial. Contacta y te ayudamos.
Sociedad para el Avance Cientifico, Society for the Improvement of Science.
Edificio Agora,
Avda. Via Apia, 7
Planta 6, Oficina 9
41016 – Sevilla
Tlf: +34 955 985 250
Durante años, la presencia de investigadores jóvenes en las redes […]
Cada vez que un grupo de universidades, centros tecnológicos y […]
Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies
ACEPTAR