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La actualidad de nuestra entidad y las últimas novedades en financiación a la I+D+I.
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Existen programas públicos que no son tan conocidos hasta que una empresa se enfrenta a un problema específico. No saben cómo atraer talento investigador sin afectar su estructura financiera. El programa Torres Quevedo surge en ese cruce entre la política científica y la estrategia empresarial, con una fórmula que ha estado consolidándose a lo largo de los años dentro del ecosistema español de I+D.
Su lógica es sencilla en la superficie, aunque su verdadero alcance se comprende mejor al observar cómo transforma la manera en que las empresas integran conocimiento especializado. La Agencia Estatal de Investigación canaliza esta asistencia con el objetivo de facilitar la contratación de personal con título de doctor para llevar a cabo proyectos de investigación industrial o desarrollo experimental dentro de entidades privadas y organismos con actividades innovadoras.
El programa Torres Quevedo se establece como una subvención destinada a la contratación de individuos con grado de doctorado. La empresa incorpora a este perfil en su plantilla durante tres años, y el Estado cubre una parte significativa de los costos salariales y de seguridad social relacionados con el contrato.
El diseño de la ayuda evita la dispersión. La financiación se concentra en el recurso humano que ejecuta el proyecto de I+D dentro de la organización. Este aspecto condiciona la forma, ya que se debe demostrar la necesidad de un perfil investigador que trabaje en una línea específica de innovación.
La Agencia Estatal de Investigación, que depende del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, gestiona la convocatoria dentro de un marco normativo estable, recogido en las bases reguladoras de la orden ministerial vigente. El programa está dirigido tanto a empresas consolidadas como a spin-offs, jóvenes empresas innovadoras, centros tecnológicos y entidades de apoyo a la innovación. En este amplio espectro se percibe una intención de fortalecer la conexión entre el conocimiento científico y su aplicación industrial.
Sectores como la biotecnología, la energía, los materiales avanzados o el software científico encuentran aquí una vía recurrente para incorporar perfiles altamente cualificados sin asumir en solitario la carga económica total del proceso.
La convocatoria del programa, en su edición más reciente de 2025, se estructuró con un presupuesto cercano a los veinte millones de euros y un número limitado de contratos financiados. El procedimiento se lleva a cabo de forma telemática y con plazos acotados, generalmente concentrados en pocas semanas.
El sistema evalúa tres ejes que se entrelazan. Por un lado, la calidad científica del proyecto de investigación propuesto. Por otro, la trayectoria del doctor o doctora que se incorpora. Y, paralelamente, la viabilidad de la actividad dentro de la estructura empresarial.
Un proyecto con un alto componente innovador pierde consistencia si el encaje del perfil investigador es débil o si la empresa no puede demostrar una capacidad real de absorción del conocimiento generado. El programa, en este sentido, actúa como un filtro entre la intención y la ejecución.
La duración de la ayuda, establecida en tres años, introduce otro elemento relevante. La incorporación del perfil investigador debe mantenerse en el tiempo. Esto obliga a las empresas a pensar más allá del ciclo de subvención y a integrar la figura del doctor en su propia arquitectura de I+D.
La convocatoria Torres Quevedo 2026 ya ha sido publicada y establece un calendario específico: el plazo de solicitud se abre el 5 de noviembre de 2026 y cierra el 26 de noviembre de 2026.
El margen temporal es breve, y eso condiciona la preparación. Las empresas que mejor posicionan sus solicitudes suelen llegar con el trabajo previo ya realizado: definición del proyecto de I+D, selección del perfil doctor y coherencia entre ambos. La evaluación se centra en ese encaje, más que en la suma de méritos aislados. Si deseas participar en este programa, contáctanos.
El Consejo Europeo de Investigación (ERC) ha optado por iniciar una nueva fase dentro de su sistema de financiamiento. La convocatoria ERC Plus Grants, que se integra en el Programa de Trabajo 2026, presenta una propuesta poco común incluso para los estándares del propio ERC: apoyar proyectos científicos cuya magnitud, alcance y capacidad de transformación superen los límites de las ayudas tradicionales.
Esta iniciativa surge en un momento en el que Europa busca fortalecer su habilidad para atraer y retener talento investigador de alto nivel. Sin embargo, reducir ERC Plus a una simple línea de financiamiento sería una visión incompleta. La convocatoria introduce una filosofía diferente de evaluación y plantea un reto singular para quienes estén considerando presentar una propuesta.
A lo largo de los años, las convocatorias Starting, Consolidator y Advanced Grants han sido la referencia internacional en financiamiento de investigación de frontera. ERC Plus nace para ocupar un espacio diferente.
La convocatoria está destinada a proyectos que buscan generar cambios significativos en una disciplina científica o crear áreas de conocimiento completamente nuevas. La cuestión ya no se centra exclusivamente en la excelencia científica del investigador o en la calidad de la propuesta. El ERC desea identificar iniciativas capaces de cambiar el rumbo de un campo de investigación en los próximos años.
Esta diferencia condiciona toda la lógica de la convocatoria. Un proyecto sobresaliente podría encajar perfectamente en un ERC tradicional y, precisamente por ello, no ser adecuado para ERC Plus. Los evaluadores examinarán si la propuesta realmente necesita un instrumento específico debido a su dimensión intelectual, su complejidad o su potencial de transformación.
ERC Plus ofrecerá hasta 7 millones de euros por proyecto, una cantidad superior a la de la mayoría de las convocatorias individuales del ERC. Los proyectos podrán llevarse a cabo durante un periodo que varía entre cuatro y siete años.
La financiación se otorgará mediante un modelo de suma global o lump sum. Este aspecto introduce cambios significativos en la planificación de las propuestas. Los investigadores deberán definir desde el principio una estructura de trabajo sólida, con objetivos, recursos y cronograma claramente delineados.
A diferencia de otras modalidades del ERC, la convocatoria no contempla financiación adicional complementaria. Todo el proyecto deberá diseñarse dentro del presupuesto inicialmente aprobado.
Uno de los aspectos más destacados de ERC Plus es la ausencia de límites relacionados con la trayectoria profesional. Investigadores jóvenes y científicos consolidados podrán competir en igualdad de condiciones siempre que demuestren una capacidad comprobada para liderar agendas científicas de alto impacto.
La elegibilidad tampoco depende de la nacionalidad del solicitante. El único requisito institucional es que la investigación se realice en una organización anfitriona ubicada en un Estado miembro de la Unión Europea o en un país asociado a Horizon Europe.
El investigador principal deberá dedicar al menos un 30 % de su tiempo al proyecto y permanecer un mínimo del 50 % de su tiempo laboral en la Unión Europea o en un país asociado.
Otro detalle que refleja el carácter excepcional de la convocatoria es que un investigador solo podrá recibir un ERC Plus Grant una vez a lo largo de su carrera.
El Programa de Trabajo 2026 incluye una revisión de los procedimientos de evaluación que también afecta al nuevo instrumento.
La primera fase se centrará principalmente en la calidad de la idea científica, la originalidad de la propuesta y su potencial para generar cambios significativos. Aspectos relacionados con la implementación y la viabilidad tendrán un mayor peso durante la segunda fase.
Esta aproximación desplaza parte de la atención hacia la capacidad del investigador para construir una visión científica convincente. El resumen ejecutivo, la narrativa del proyecto y la formulación de la hipótesis adquieren una relevancia estratégica desde las etapas iniciales del proceso.
La propuesta debe explicar con claridad qué problema científico aborda, por qué resulta especialmente desafiante y qué consecuencias tendría alcanzar los objetivos planteados.
Las estimaciones de diversas fuentes relacionadas con el programa indican que ERC Plus financiará alrededor de treinta proyectos por convocatoria. Esta cifra sitúa el nivel de competencia entre los más altos de todo Horizon Europe.
La consecuencia práctica es evidente: la selección será extremadamente rigurosa y la alineación con los objetivos del programa tendrá un peso determinante.
En este contexto, presentar una propuesta bien redactada no será suficiente. Los evaluadores buscarán señales de liderazgo científico, capacidad de ejecución y, sobre todo, una visión que justifique por qué la investigación necesita un instrumento diseñado específicamente para iniciativas excepcionales.
La primera convocatoria de ERC Plus se abrirá el 2 de junio de 2026 y estará disponible hasta el 2 de septiembre de 2026.
Aunque la información principal ya está recogida en el Programa de Trabajo 2026 y en los documentos publicados por el ERC, los investigadores interesados deberían revisar periódicamente el Funding & Tenders Portal y la documentación oficial de la convocatoria para verificar posibles actualizaciones operativas.
Quienes estén considerando presentar una propuesta harían bien en comenzar lo antes posible la preparación. ERC Plus exige construir una visión científica coherente, demostrar una trayectoria capaz de sostenerla y argumentar con precisión por qué el proyecto requiere un instrumento pensado para investigaciones que buscan redefinir las fronteras del conocimiento.
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La convocatoria ERC Advanced Grant 2026 se presenta con cambios que afectan más a la forma de elaborar una candidatura competitiva que a la filosofía del programa. El núcleo se mantiene sin alteraciones, es decir, financiar investigación de vanguardia liderada por investigadores e investigadoras consolidadas con trayectorias científicas destacadas. Lo que se modifica es la manera en que esa ambición debe ser expuesta ante el panel.
La apertura está programada para el 28 de mayo y el cierre será el 27 de agosto de 2026. El presupuesto proyectado asciende a 683 millones de euros y se espera financiar alrededor de 276 proyectos. Estas cifras posicionan al ERC como uno de los instrumentos más competitivos y prestigiosos dentro del ecosistema de investigación europeo.
Una nueva estructura que requiere replantear la narrativa
La principal innovación de 2026 es la completa reorganización de la propuesta en dos secciones distintas. Desde esta edición, la Parte I se limita a cinco páginas enfocadas en la visión científica, mientras que la Parte II, que en el caso de las Advanced Grants abarca siete páginas, se destina a la metodología, implementación, plan de trabajo y gestión de riesgos.
A lo largo de los años, muchas propuestas ERC intentaban simultáneamente demostrar ambición conceptual y viabilidad técnica desde las primeras páginas. Esto resultaba en textos densos, repletos de detalles metodológicos demasiado tempranos y con dificultades para comunicar una idea verdaderamente transformadora. El ERC parece querer corregir precisamente eso.
La evaluación inicial ahora prioriza la fuerza conceptual por encima del detalle metodológico exhaustivo. El enfoque se centra en la originalidad, la capacidad de plantear nuevas preguntas científicas y el potencial de modificar marcos de conocimiento existentes. La nueva estructura penaliza especialmente las propuestas que tardan demasiado en revelar su pregunta científica fundamental.
El retorno de la visión científica al centro
Esta reorganización favorece proyectos con una identidad conceptual sólida. En la práctica, obliga a separar dos aspectos que antes solían entrelazarse: la visión científica y la ingeniería de ejecución.
La consecuencia inmediata es que el inicio de la propuesta adquiere un peso estratégico aún mayor. Las primeras páginas deben transmitir una idea clara, reconocible y ambiciosa, sin perderse en justificaciones técnicas prematuras. El panel necesita entender rápidamente qué problema científico se busca abordar, por qué altera el estado del arte y qué tipo de salto intelectual propone.
La viabilidad sigue siendo crucial, pero se desplaza a una segunda fase de evaluación y a una sección específica donde la lógica técnica debe respaldar la ambición inicial.
Mayor apoyo para atraer talento internacional
Otra modificación importante se refiere a la financiación adicional para investigadores e investigadoras que se trasladen desde fuera de Europa. La convocatoria permite solicitar hasta dos millones de euros extra para facilitar la reubicación del laboratorio o del equipo.
La diferencia respecto a convocatorias anteriores es significativa. Ese apoyo adicional ahora puede incluir gastos de personal, lo que amplía considerablemente la capacidad de establecer estructuras científicas competitivas desde el inicio del proyecto.
Este movimiento se alinea con una estrategia más amplia de atracción de talento internacional y de consolidación de Europa como un espacio de investigación de alta intensidad científica. Además, coincide con debates recientes dentro del ecosistema ERC sobre atracción de talento y nuevas fórmulas de consolidación científica en Europa.
Una convocatoria que preserva su esencia
A pesar de los ajustes, la esencia del programa permanece inalterada. Las Advanced Grants siguen dirigidas a perfiles científicos consolidados, con trayectorias reconocidas a nivel internacional y capacidad demostrada para liderar investigación de frontera.
El modelo continúa siendo completamente bottom-up. No hay prioridades temáticas cerradas ni áreas estratégicas impuestas desde la Comisión Europea. La evaluación se basa en un único criterio: excelencia científica.
Este enfoque mantiene intacta una de las particularidades del ERC dentro de Horizonte Europa. Mientras otros instrumentos priorizan el impacto industrial, el despliegue tecnológico o el alineamiento político, las Advanced Grants siguen orientadas a preguntas científicas con potencial de transformar el conocimiento, incluso cuando el resultado es incierto o de alto riesgo.
El verdadero desafío: condensar ambición en pocas páginas
La reducción y reorganización de la propuesta exige una escritura mucho más precisa. Hay menos espacio para redundancias y menos margen para ocultar debilidades detrás de largos desarrollos técnicos.
Esto introduce un cambio interesante en la competencia. Las propuestas excesivamente descriptivas o metodológicas pueden perder fuerza frente a candidaturas con una hipótesis más clara y una narrativa más reconocible. El panel necesita captar rápidamente la singularidad del proyecto.
En la práctica, eso exige una arquitectura argumentativa muy afinada. Cada sección debe cumplir una función específica. La Parte I debe generar convicción científica desde las primeras páginas. La Parte II debe demostrar que el proyecto puede llevarse a cabo.
El encaje con el panel sigue siendo fundamental
Más allá de las novedades formales, hay un elemento que sigue siendo determinante y que a menudo condiciona el resultado más de lo que muchas candidaturas reconocen: la elección del panel.
El ERC mantiene un sistema de evaluación profundamente basado en paneles. La calidad científica es esencial, pero también lo es la capacidad de situar la propuesta en el entorno evaluador adecuado. Un proyecto excelente mal alineado con el panel puede perder competitividad desde el inicio.
Por ello, en 2026, la lectura estratégica del panel adquiere aún más relevancia. Cuando la primera fase se concentra casi exclusivamente en visión y ambición científica, el encaje disciplinar y conceptual se vuelve aún más sensible.
Qué deberían hacer quienes preparan candidatura
La convocatoria ERC Advanced Grant 2026 requiere una preparación distinta a la de años anteriores.
El reto está en construir una idea científica difícil de pasar por alto
Quienes estén trabajando en una candidatura deberían revisar si su propuesta realmente comunica una frontera nueva de conocimiento o si permanece atrapada en una lógica incremental demasiado cautelosa. Luego vendrá la implementación, la metodología y la gestión del riesgo.
La convocatoria no disminuye la exigencia técnica. Lo que hace es cambiar el orden de las prioridades: primero debe aparecer una idea científica difícil de ignorar; después, la demostración de que puede hacerse realidad.
Si necesitas ayuda en la preparación de la propuesta ERC Advanced 2026, contacta hoy con nosotros. Además, también puedes revisar nuestros servicios de consultoría científica ERC para todos los proyectos de estas convocatorias.
La reciente convocatoria del CDTI para Misiones Ciencia e Innovación 2026 ratifica un cambio que ha estado consolidándose durante varios años en la política española de I+D+i: la financiación pública no se limita a respaldar proyectos tecnológicos aislados, sino que busca desarrollar capacidades industriales alineadas con las prioridades estratégicas del país.
Esta convocatoria, que forma parte del Plan Estatal de Investigación Científica, Técnica y de Innovación 2024-2027, mantiene el esquema de grandes proyectos de I+D empresarial en colaboración, organizados en torno a siete misiones estratégicas. Sin embargo, detrás de la estructura formal, hay una evolución más profunda relacionada con cómo el CDTI está utilizando este instrumento como plataforma de coordinación entre política industrial, autonomía tecnológica y colaboración entre el sector público y privado.
Misiones Ciencia e Innovación 2026 financia proyectos que son llevados a cabo por consorcios empresariales con un impacto significativo sobre la base tecnológica y productiva de España. La dotación inicial es de 60 millones de euros en subvenciones directas, aunque el programa prevé una posible ampliación hasta 150 millones dependiendo de la calidad y el volumen de las propuestas presentadas.
El periodo para presentar propuestas está abierto desde el 12 de mayo y concluirá el 12 de junio de 2026, mientras que los proyectos seleccionados se espera que comiencen el 1 de enero de 2027, con una duración estimada de entre tres y cuatro años.
Hasta ahora, la convocatoria parece seguir la línea habitual del CDTI. Lo interesante surge al analizar cómo se integra dentro de una arquitectura más amplia de financiación y política industrial.
El programa actúa, en la práctica, como un mecanismo de co-inversión entre recursos nacionales, fondos europeos y capital privado. En áreas específicas (energía, defensa, aeronáutica o salud) esto permite la creación de estructuras híbridas de financiación con instrumentos regionales, fondos FEDER o incluso esquemas relacionados con el European Investment Bank.
El CDTI ha establecido siete misiones prioritarias para esta edición: energía, aeronáutica, resistencia antimicrobiana, seguridad y defensa, salud de las mujeres, soberanía alimentaria y vivienda industrializada.
La mayoría de los análisis publicados hasta ahora se limitan a reproducir la lista. El verdadero desafío consiste en entender cómo el CDTI interpreta cada una de estas áreas y qué tipo de proyectos pueden resultar competitivos.
En la misión enfocada en microorganismos multirresistentes, por ejemplo, la conexión más sólida no estará solo en nuevos antibióticos o diagnósticos, sino en propuestas que sean capaces de integrar el desarrollo tecnológico con la atención clínica, los sistemas de salud y la capacidad de transferencia regulatoria. Aquí surgen oportunidades para consorcios que incluyan hospitales, empresas de tecnología sanitaria, plataformas de datos clínicos y grupos de validación biomédica.
De manera similar, en la misión centrada en la salud de las mujeres, el enfoque esperado va más allá de patologías específicas. El programa abre espacio para infraestructuras de datos, cohortes diferenciadas, interoperabilidad clínica y modelos de investigación que incorporen la perspectiva de género desde el diseño experimental.
En el ámbito de la vivienda industrializada ocurre algo parecido. El concepto no se limita a la prefabricación o la construcción modular. La convocatoria se relaciona con agendas mucho más amplias que abarcan gemelos digitales, automatización, eficiencia energética dinámica y la adaptación al futuro marco normativo de construcción.
La convocatoria requiere agrupaciones de entre tres y seis empresas, con la participación obligatoria de al menos una pyme y la presencia de empresas independientes entre sí. Además, al menos el 15% del presupuesto elegible deberá ser subcontratado a organismos de investigación.
Muchas propuestas aún abordan este requisito como un aspecto burocrático. Sin embargo, el CDTI está evaluando cada vez más la lógica funcional del ecosistema colaborativo.
Esto implica que las universidades, centros tecnológicos o entidades de investigación deben integrarse como proveedores de capacidades críticas que son difíciles de construir dentro de la empresa. Modelos avanzados de simulación, infraestructuras experimentales, capacidades regulatorias o tecnologías altamente especializadas pueden convertirse en activos estratégicos dentro de la evaluación.
El programa otorga especial valor a aquellos consorcios que puedan demostrar soberanía tecnológica y reducción de dependencias externas en áreas sensibles.
Esta lógica es especialmente evidente en defensa, energía y aeronáutica, donde comienzan a valorarse elementos que hace pocos años apenas aparecían en convocatorias de I+D empresarial: resiliencia de la cadena de suministro, control de tecnologías críticas o estrategias de acceso industrial a largo plazo.
Uno de los errores más comunes en Misiones sigue siendo presentar proyectos técnicamente sólidos pero estratégicamente débiles. El CDTI busca tecnologías maduras, sí, pero también señales claras de transformación industrial.
Por eso, la construcción de una narrativa coherente de impacto multidimensional cobra mayor relevancia. El evaluador desea entender qué posición ocupará el consorcio dentro de la cadena de valor, qué capacidad de arrastre territorial generará el proyecto y cómo se traducirá en empleo cualificado, autonomía industrial o impacto social.
Paralelamente, surge otro concepto que pocas consultoras desarrollan en profundidad: el “punto de inflexión de la misión”. El programa valora especialmente proyectos que sean capaces de mover una tecnología desde un estado precompetitivo hacia un umbral operativo cercano al despliegue nacional o industrial.
Ese salto (por ejemplo, de TRL 4-5 a TRL 6-7) debe visualizarse claramente en la hoja de ruta del proyecto. Es necesario demostrar que el resultado puede convertirse en una capacidad estratégica.
La gobernanza interna del consorcio comienza a adquirir más relevancia. En convocatorias de varios millones de euros y con duración plurianual, el evaluador presta cada vez más atención a cómo se tomarán decisiones, cómo se resolverán conflictos técnicos y qué mecanismos existirán para gestionar desviaciones o riesgos tecnológicos.
Los proyectos más sólidos serán aquellos que logren conectar tecnología, regulación, cadena de valor y estrategia industrial en una misma arquitectura narrativa.
En este programa, las alianzas no deben construirse únicamente por complementariedad técnica, sino por la capacidad real de transformar una cadena productiva o posicionar capacidades estratégicas en España.
El CDTI continúa financiando I+D empresarial. Pero en 2026 el mensaje es más amplio: las propuestas que mejor funcionen serán aquellas que demuestren que detrás del proyecto hay una visión industrial reconocible, una lógica de soberanía tecnológica y una ruta clara hacia el impacto económico y la capacidad productiva.
Si requieres asistencia para la elaboración de la propuesta o la búsqueda de partners que conformen un consorcio sólido y complementario para Misiones 2026, contacta hoy con nosotros.
Desde el 9 de abril de 2026, la convocatoria de MSCA Postdoctoral Fellowships está abierta y permanecerá así hasta el 9 de septiembre. Cuenta con un presupuesto de 399,05 millones de euros y se prevé la financiación de alrededor de 1.600 proyectos, lo que la convierte en una de las principales vías para la movilidad investigadora en Europa.
El esquema mantiene su lógica habitual: financiar proyectos individuales de alta calidad que integran desarrollo científico con movilidad internacional. No obstante, el contexto de 2026 introduce matices que deben ser considerados detenidamente. La Comisión Europea no ha modificado la estructura del programa, pero sí ha fortalecido ciertos aspectos que impactan directamente en la forma en que se elaboran las candidaturas.
A diferencia de otras convocatorias donde cada edición incluye cambios notables, MSCA Postdoctoral Fellowships 2026 se basa en la continuidad. Las normas de elegibilidad, las modalidades y la estructura de evaluación siguen siendo reconocibles. La novedad radica en el énfasis que la Comisión pone en la fase previa a la presentación.
La preparación conjunta entre el investigador y la institución de acogida adquiere mayor relevancia. No se trata solo de contar con una carta de apoyo o una estructura administrativa robusta. El diseño del proyecto, la coherencia entre los objetivos y el entorno anfitrión, así como la capacidad de integrar formación, transferencia y desarrollo profesional, se convierten en elementos cruciales desde el principio.
Simultáneamente, se fortalecen los mecanismos para facilitar esta fase. Plataformas como Euraxess, ofertas de alojamiento y Scinder se presentan como canales activos. La convocatoria se construye, en gran medida, antes de comenzar a redactar.
El programa sigue estructurado en torno a dos modalidades. Las European Postdoctoral Fellowships permiten desarrollar proyectos en Estados miembros o países asociados durante un período que puede alcanzar los 24 meses. Las Global Fellowships incluyen una fase fuera de Europa, seguida de un retorno obligatorio, lo que introduce una dimensión internacional más amplia.
Esta dualidad no es solo administrativa. Define estrategias distintas. Mientras que las European Fellowships favorecen la consolidación dentro del ecosistema europeo, las Global permiten acceder a entornos científicos externos y regresar con una posición fortalecida. En ambos casos, la elección del anfitrión condiciona el desarrollo del proyecto.
También se mantiene la opción de incluir una estancia adicional de hasta seis meses en entidades no académicas. Esta alternativa, cada vez más utilizada, establece una conexión directa con sectores aplicados, la industria o la administración pública.
El marco de elegibilidad no presenta cambios significativos. Los candidatos deben tener un máximo de ocho años de experiencia investigadora tras obtener el doctorado, con las excepciones habituales. La regla de movilidad sigue siendo central: no haber residido o trabajado en el país de la institución anfitriona más de doce meses en los tres años anteriores a la fecha límite.
Aunque estas condiciones son conocidas, su interpretación práctica sigue generando errores. La movilidad no se evalúa como un requisito administrativo aislado, sino como parte de la lógica del programa. Se espera que el cambio de entorno aporte valor científico y profesional. Cuando esta narrativa no está bien elaborada, la candidatura pierde consistencia.
La edición 2026 mantiene el mecanismo de opt-in hacia las ERA Fellowships, destinado a propuestas de alta calidad con anfitriones en países de ampliación o regiones ultraperiféricas.
Este elemento introduce una oportunidad adicional para perfiles que, aunque no logren financiación directa en la convocatoria principal, pueden ser considerados dentro de este esquema. Además, refuerza el interés por destinos que tradicionalmente han tenido menor representación en MSCA, ampliando el mapa de opciones para quienes están preparando su candidatura.
El calendario mantiene una secuencia clara. La evaluación se llevará a cabo tras el cierre en septiembre, con resultados previstos para febrero de 2027 y la firma de acuerdos entre febrero y mayo. Los proyectos comenzarán previsiblemente a partir de esa fecha.
Este ritmo exige una planificación precisa. La ventana de preparación, aunque amplia en teoría, se reduce en la práctica al considerar los tiempos necesarios para definir el proyecto, acordar condiciones con la institución anfitriona y trabajar la propuesta con el nivel de detalle que exige el programa.
Uno de los aspectos más destacados de MSCA es su apertura a todas las disciplinas. En 2026 se mantiene esta transversalidad, abarcando áreas relacionadas con Euratom. Esta amplitud no implica la ausencia de competencia temática. Cada propuesta se evalúa en relación con su campo, pero también en términos de excelencia general y potencial de impacto.
¿Estás considerando postularte a esta convocatoria? Enfoca tus esfuerzos en fortalecer la relación con la institución anfitriona, y si necesitas definir un proyecto coherente, busca un asesor especializado. En SACSIS te ayudamos a trabajar la propuesta para ajustarla en cada apartado.
Existen proyectos que surgen con una intención científica impecable y, a pesar de ello, se quedan en el camino al intentar dar el salto al mercado. En el ámbito de la biotecnología agroalimentaria, esa transición no depende únicamente de la calidad de la investigación. Requiere una estructura más compleja, donde la tecnología coexiste con la validación industrial, la regulación y una interpretación precisa del mercado. En el contexto de Horizon Europe, esta lógica es parte del diseño del programa.
Las convocatorias de 2026 continúan financiando ciencia avanzada, pero el enfoque se desplaza hacia proyectos que ya nacen con una hoja de ruta de escalado establecida. Además, la innovación no se limita únicamente al propio programa europeo de I+D+i. Paralelamente, surge un elemento relevante en el Single Market Programme, diseñado específicamente para apoyar el crecimiento industrial de soluciones biotecnológicas en el sector agroalimentario.
La Comisión Europea ha estado enfatizando durante un tiempo una idea que, en la práctica, distingue entre propuestas competitivas y proyectos que no progresan: la investigación no puede ser concebida como una secuencia aislada de resultados científicos. Debe seguir un camino que conecte laboratorio, piloto y mercado.
En biotecnología agroalimentaria, esto se traduce en decisiones tempranas. La selección de una cepa, de un proceso fermentativo o de una plataforma tecnológica ya no se evalúa únicamente por su rendimiento técnico, sino por su capacidad de escalar, de cumplir con requisitos regulatorios y de integrarse en cadenas de valor existentes. Este cambio de enfoque impacta tanto a universidades como a centros tecnológicos y empresas, especialmente aquellas que se dedican a ingredientes, proteínas alternativas o bioprocesos industriales.
El encaje natural de estas iniciativas se encuentra en el Clúster 6 de Horizonte Europa, que se centra en alimentación, bioeconomía, recursos naturales y agricultura. Aquí se fusionan líneas que abordan desde la producción primaria hasta la transformación industrial, con un enfoque creciente en la sostenibilidad y la resiliencia de los sistemas alimentarios.
Las convocatorias buscan proyectos capaces de demostrar soluciones en condiciones reales: plantas piloto, validación en entornos industriales, pruebas de reproducibilidad y análisis de costes. En este contexto, tecnologías como la fermentación de precisión, la valorización de residuos o la producción de ingredientes funcionales encuentran un terreno especialmente propicio.
A medida que el programa avanza, también se vuelve más relevante la integración con tecnologías digitales. La monitorización de bioprocesos, la trazabilidad o el uso de datos para optimizar rendimientos no son elementos accesorios. Forman parte de una narrativa más amplia donde la eficiencia industrial y la sostenibilidad se entrelazan.
Al revisar propuestas que obtienen financiación, se observa un patrón que se repite con cierta claridad. La base científica sigue siendo rigurosa, pero no es suficiente por sí sola. La diferencia radica en la capacidad de conectar esa base con una validación creíble y una estrategia de explotación coherente.
En la práctica, esto implica demostrar que la tecnología es funcional fuera del laboratorio, que puede ser reproducida a gran escala y que cumple con estándares de calidad y seguridad. A partir de ahí, entra en juego la regulación. En el caso de alimentos, piensos o ingredientes innovadores, el tiempo de acceso al mercado depende en gran medida de los requisitos normativos. Ignorar esta dimensión desde el principio suele resultar en retrasos o en propuestas poco convincentes.
El tercer elemento es la explotación. No como un apartado formal, sino como una hoja de ruta concreta: propiedad intelectual, acuerdos industriales, posicionamiento en el mercado y capacidad de producción. En este sector, la diferencia entre una innovación prometedora y una solución adoptada suele estar en esa fase.
En 2026, el ecosistema incorpora una herramienta que merece atención específica: la convocatoria Agri-food Biotech Scaling-up dentro del Single Market Programme. Su enfoque es diferente al de Horizonte Europa. No se centra en generar conocimiento, sino en acelerar el paso hacia la escala industrial.
Con un presupuesto de aproximadamente tres millones de euros y un plazo de presentación que se establece en junio de 2026, esta iniciativa se centra en la fermentación avanzada y en la creación de capacidades de escalado. Exige consorcios con experiencia en apoyo a pymes y una composición que incluya clústeres o redes de diversos países europeos.
Para muchas entidades, puede funcionar como un puente. Permite madurar tecnologías, validar procesos y construir alianzas antes de abordar proyectos de mayor envergadura dentro de Horizonte Europa. En un contexto donde el acceso a infraestructuras de escalado es limitado, este tipo de convocatorias adquiere un valor estratégico.
A pesar de la claridad del marco, hay errores que siguen apareciendo. Uno de ellos es presentar proyectos que prolongan la investigación sin definir una aplicación concreta. Otro, subestimar el peso de la validación industrial y de la regulación en el calendario y en el presupuesto.
También es habitual encontrar consorcios con un perfil excesivamente académico. La falta de actores industriales, de especialistas en regulación o de socios con acceso al mercado debilita la propuesta. En biotecnología agroalimentaria, el consorcio debe reflejar la cadena de valor completa, desde la investigación hasta la comercialización.
El año 2026 presenta un panorama relativamente claro para quienes trabajan en este sector. Horizonte Europa sigue siendo el marco principal para financiar el desarrollo tecnológico y la validación en entornos relevantes. El Single Market Programme introduce una vía complementaria orientada al escalado.
Para avanzar con opciones reales, es conveniente definir desde el principio el destino de la tecnología, ajustar el nivel de madurez al tipo de convocatoria y construir alianzas que abarquen tanto la parte científica como la industrial y regulatoria. A partir de ahí, la propuesta debe demostrar que puede convertirse en una solución adoptable, con un impacto tangible en el sistema agroalimentario europeo.
Si estás desarrollando una tecnología en este campo, deberías detenerte en una pregunta sencilla antes de redactar la propuesta: ¿puede esta solución producirse, regularse y comercializarse en un plazo razonable? Si la respuesta es clara, te ayudamos a presentar una propuesta competitiva.
Sociedad para el Avance Cientifico, Society for the Improvement of Science.
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