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La actualidad de nuestra entidad y las últimas novedades en financiación a la I+D+I.
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Las ERC Synergy Grants tienen un papel distintivo en el panorama europeo de financiación para la investigación. A diferencia de otras convocatorias que fomentan la colaboración entre instituciones o la creación de consorcios internacionales, este mecanismo del Consejo Europeo de Investigación (ERC) persigue un objetivo mucho más concreto: financiar proyectos científicos que solo pueden realizarse gracias a la combinación ineludible del talento de varios investigadores principales.
Esta diferencia influye en toda la filosofía de la convocatoria. Los evaluadores buscan evidenciar que existe una pregunta científica cuya complejidad requiere una integración real de conocimientos, metodologías y habilidades que ningún investigador podría aportar de manera aislada.
La convocatoria ERC Synergy Grant 2026 mantiene este enfoque y sigue colocando la excelencia científica como el único criterio de evaluación. A partir de la documentación oficial publicada por el ERC —el Work Programme 2026, la guía para solicitantes y las instrucciones dirigidas a los evaluadores— se pueden identificar algunos elementos que suelen ser relevantes para superar las primeras fases del proceso.
Uno de los errores más comunes es interpretar la palabra synergy como un sinónimo de colaboración. En realidad, el ERC utiliza este término con un significado mucho más riguroso.
Las Synergy Grants financian proyectos liderados por entre dos y cuatro Principal Investigators (PIs), pero la convocatoria aclara que no es suficiente con reunir a especialistas reconocidos en torno a un mismo tema de investigación. La propuesta debe demostrar que la combinación de sus competencias genera una capacidad científica nueva y que el proyecto carecería de sentido si cualquiera de esos investigadores fuera excluido de la ecuación.
Esta idea debe ser evidente desde las primeras páginas de la memoria. La pregunta científica, la estrategia metodológica y la distribución de responsabilidades deben construirse en torno a esa interdependencia. Se trata de explicar por qué cada disciplina, técnica o infraestructura es esencial para abordar una cuestión que ningún grupo podría tratar de manera aislada.
Otro aspecto especialmente examinado por los paneles del ERC es el grado de innovación de la propuesta.
Las Synergy Grants están diseñadas para financiar investigación de frontera (frontier research). Esto implica que el proyecto debe abrir nuevas direcciones científicas y evitar enfoques que representen únicamente una prolongación natural de investigaciones anteriores.
A veces, el riesgo surge cuando varios investigadores deciden combinar proyectos ya existentes bajo un mismo paraguas. Aunque cada línea sea excelente por sí sola, la propuesta pierde fuerza si da la impresión de ser la suma de trabajos anteriores en lugar de una investigación concebida específicamente para responder a una pregunta novedosa.
La memoria debe explicar claramente cuál es el problema científico que se desea resolver, por qué sigue sin respuesta y de qué manera el proyecto puede alterar el conocimiento disponible en ese ámbito. El ERC busca que la investigación sea capaz de cambiar la forma en que una comunidad científica comprende un fenómeno o desarrolla nuevas aproximaciones metodológicas.
Una de las recomendaciones más comunes de evaluadores con experiencia en el ERC es revisar la memoria como si fuera una única historia.
La sinergia no puede aparecer únicamente en un apartado específico dedicado a describir la colaboración entre investigadores. Debe estar presente en toda la propuesta, desde el resumen inicial hasta la planificación detallada de las actividades.
En la primera parte del proyecto, la explicación del estado del conocimiento y de los objetivos científicos ya debe justificar por qué es imprescindible la participación conjunta de los distintos PIs. Posteriormente, la estrategia metodológica debe mostrar cómo los resultados obtenidos por un equipo alimentan el trabajo de los demás y cómo esa integración sostiene el avance del proyecto.
Esa misma lógica debe mantenerse en la descripción de los recursos disponibles, en la dedicación prevista de cada investigador principal e incluso en sus currículos científicos. El historial investigador de cada PI debe demostrar que aporta capacidades diferentes y complementarias dentro de una estrategia común.
La calidad científica sigue siendo el eje de la convocatoria, pero existen aspectos formales que influyen en el proceso de evaluación y que conviene preparar con la misma atención.
La selección de las palabras clave es uno de ellos. El investigador responsable debe elegir entre las categorías definidas por el ERC aquellas que describan con mayor precisión el contenido de la propuesta. Estas referencias ayudan a asignar el proyecto a los paneles y expertos más adecuados, por lo que es recomendable evitar tanto los términos demasiado generales como aquellos que no reflejan el carácter interdisciplinar de la investigación.
También es aconsejable preparar cada fase del procedimiento de evaluación de manera específica.
La primera etapa concentra gran parte del peso en la calidad del resumen ampliado, los objetivos científicos y la trayectoria de los investigadores. Si la propuesta supera ese filtro inicial, la atención se desplaza hacia la viabilidad metodológica, la gestión de riesgos y la planificación completa del proyecto.
En el caso de las Synergy Grants, el proceso culmina con una entrevista presencial ante el panel evaluador. Esa conversación representa una oportunidad para demostrar que el grupo funciona realmente como una unidad científica. Los evaluadores suelen plantear preguntas destinadas a comprobar hasta qué punto existe una integración efectiva entre disciplinas y cómo respondería el proyecto ante posibles cambios o dificultades durante su ejecución.
Las ERC Synergy Grants permiten solicitar hasta 10 millones de euros para proyectos de seis años, además de financiación adicional en ciertos casos, como grandes equipamientos científicos, costes de puesta en marcha o acceso a infraestructuras singulares.
La posibilidad de alcanzar esas cifras no implica que se deba solicitar el importe máximo disponible.
El ERC enfatiza que el presupuesto debe tener una relación directa con las necesidades científicas del proyecto y que cualquier financiación adicional debe justificarse de manera detallada. Equipamiento, infraestructuras, personal o costes experimentales deben responder a una necesidad claramente identificada dentro de la estrategia de investigación.
Los presupuestos inflados, las partidas insuficientemente argumentadas o los gastos de coordinación desproporcionados suelen generar dudas durante la evaluación.
Las ERC Synergy Grants siguen siendo una de las convocatorias más competitivas del panorama internacional. Por ello, preparar una candidatura exige mucho más que reunir un excelente equipo científico. Si necesitas comenzar la redacción con ayuda profesional, contacta con nosotros.
En Horizon Europe, una idea científica sólida no es suficiente en el momento de elaborar una propuesta. Los proyectos que obtienen mejores calificaciones son aquellos que logran demostrar que sus resultados podrán ser utilizados más allá del consorcio que los elabora y que contribuirán a los objetivos estratégicos establecidos por la Unión Europea. Esa es, en efecto, la función de la sección de Impacto, uno de los tres criterios de evaluación junto con la excelencia científica y la calidad de la implementación.
La CE ha realizado cambios significativos en la plantilla estándar de propuestas que acompañará a los programas de trabajo 2026-2027. El objetivo es simplificar la documentación y enfocar la evaluación en un aspecto que durante años se vio diluido entre descripciones excesivamente extensas y listados poco útiles: la credibilidad del proceso que seguirá un resultado de investigación hasta convertirse en un beneficio tangible para sus usuarios.
La disminución del número de páginas disponibles y la reestructuración de esta sección no reducen el nivel de exigencia. Por el contrario, obligan a crear un relato más preciso, donde cada afirmación tenga un propósito específico y cada impacto anticipado pueda ser explicado mediante una secuencia lógica.
Uno de los errores más comunes es redactar la sección de Impacto una vez que el resto de la memoria ya está finalizada. En la práctica, esta decisión suele resultar en un texto desconectado de los objetivos científicos y lleno de afirmaciones generales sobre innovación, sostenibilidad o crecimiento económico.
Cada convocatoria se integra en una Destination del Programa de Trabajo, y cada una de ellas identifica unos expected impacts que responden a prioridades estratégicas de la UE, desde la transición ecológica hasta la digitalización, la resiliencia sanitaria o la competitividad industrial.
El evaluador espera verificar que existe una relación directa entre esos impactos anticipados por la convocatoria y los resultados que el proyecto propone desarrollar. Si esa conexión no se presenta de forma explícita, la propuesta pierde consistencia desde el comienzo.
Es importante recordar que ningún proyecto está destinado a responder a todos los impactos descritos en una Destination. Las propuestas más robustas suelen seleccionar aquellos objetivos a los que realmente pueden contribuir y explican claramente cuál será esa aportación.
La diferencia puede parecer mínima, pero transforma completamente la manera de redactar. En lugar de afirmar que un proyecto fomentará la sostenibilidad o impulsará la innovación europea, es mucho más convincente demostrar qué resultado específico permitirá avanzar hacia uno de los impactos definidos por el Programa de Trabajo.
La CE mantiene el concepto de pathway to impact como eje de esta sección, aunque la nueva estructura elimina parte de la complejidad que caracterizaba convocatorias anteriores.
Ese camino hacia el impacto describe cómo los resultados obtenidos durante el proyecto pueden transformarse, con el tiempo, en cambios reales para empresas, administraciones públicas, profesionales o la ciudadanía.
La secuencia es sencilla cuando se comprende adecuadamente. El proyecto genera resultados tangibles —como un algoritmo, una metodología, un prototipo o una herramienta digital—. Posteriormente, ciertos grupos comienzan a utilizarlos o integrarlos en su actividad. Esa adopción produce efectos que, con el tiempo, contribuyen a los impactos anticipados por la convocatoria.
En ocasiones, surgen impactos muy ambiciosos que no están relacionados con los resultados descritos. Otras veces ocurre lo contrario: la memoria detalla el desarrollo tecnológico, pero nunca aclara quién utilizará ese conocimiento una vez finalizado el proyecto.
El evaluador necesita encontrar un hilo conductor coherente. Cada resultado debe llevar de forma natural a un usuario identificado, y ese uso debe explicar, con argumentos creíbles, cómo se alcanzarán los efectos anticipados a medio y largo plazo.
La simplificación introducida para 2026 también modifica la forma de presentar las actividades de difusión, explotación y comunicación.
Durante años, era común encontrar propuestas que acumulaban largas listas de publicaciones científicas, congresos, páginas web, redes sociales, jornadas abiertas o acciones de divulgación prácticamente idénticas entre sí. En muchos casos, respondían más a la necesidad de completar apartados de la memoria que a una estrategia real para favorecer la adopción de los resultados.
La evaluación ahora presta mayor atención a la pertinencia de las medidas elegidas. Cada acción debe responder a una pregunta concreta: qué resultado pretende impulsar, a qué público se dirige y por qué ese canal es el más adecuado.
La diferencia es significativa.
Una publicación científica cobra sentido cuando permite que una comunidad investigadora incorpore una metodología desarrollada por el proyecto. Una jornada técnica resulta convincente si está orientada a administraciones que pueden adoptar una herramienta concreta. Una estrategia de explotación gana credibilidad cuando identifica claramente el recorrido previsto para una tecnología, una licencia o un estándar.
El apartado destinado a maximizar el impacto no solo describe qué hará el consorcio, sino también por qué resulta razonable pensar que esas acciones podrán ejecutarse con éxito.
Por esta razón, las propuestas más competitivas aprovechan la experiencia previa de los socios para reforzar sus argumentos.
Una universidad con una oficina consolidada de transferencia tecnológica, un hospital acostumbrado a validar soluciones clínicas o una empresa con experiencia en normalización internacional poseen capacidades que aportan solidez a la estrategia de explotación o difusión.
Lo mismo sucede con la trayectoria del propio consorcio. Haber participado anteriormente en proyectos europeos, colaborar de forma habitual con determinados sectores industriales o mantener redes internacionales activas contribuye a demostrar que las medidas propuestas no son una simple declaración de intenciones.
La nueva plantilla reduce el espacio disponible para desarrollar la sección de Impacto y elimina algunos apartados que anteriormente generaban repeticiones.
Desaparece la obligación de presentar por separado impactos científicos, económicos y sociales, así como la discusión específica sobre la magnitud y relevancia de esos efectos. También pasa a ser opcional la tabla resumen que tradicionalmente acompañaba esta parte de la propuesta.
Cada párrafo debe aportar información nueva y mantener una conexión clara con el resto de la memoria. Las repeticiones, las enumeraciones de impactos o las descripciones generales ocupan un espacio que ahora resulta especialmente valioso.
La estrategia más eficaz consiste en definir antes de comenzar la redacción cuáles serán los resultados principales del proyecto, identificar quién los utilizará y establecer qué efectos pueden producir de forma realista una vez finalizada la financiación europea. Sobre esa estructura es mucho más sencillo construir un relato coherente y adaptado a las expectativas del evaluador.
La sección de Impacto sigue siendo uno de los apartados donde más propuestas pierden competitividad. Sin embargo, los cambios introducidos para 2026 también brindan una oportunidad. Al reducir la complejidad formal, el enfoque vuelve a situarse donde siempre ha querido la CE: demostrar, con argumentos sólidos y una lógica convincente, que los resultados del proyecto tienen posibilidades reales de llegar a quienes pueden convertirlos en valor científico, económico o social. Si deseas que te ayudemos en el apartado de Impacto de tu próxima propuesta, contacta con nosotros.
La movilidad internacional ha sido siempre fundamental en las Marie Skłodowska-Curie Postdoctoral Fellowships (MSCA-PF). Sin embargo, la convocatoria de 2026 introduce un cambio que altera la forma en que se concibe esa movilidad dentro de los proyectos. La extensión de la duración máxima de los secondments, que podrán prolongarse hasta la mitad del tiempo total de la ayuda (o de la fase outgoing en las Global Fellowships), convierte estas estancias en un componente capaz de influir directamente en la calidad científica de la propuesta y en su evaluación.
El cambio no se limita a tener más tiempo para llevar a cabo una estancia en otra organización. Lo que realmente se transforma es la expectativa del evaluador. Un secondment deja de verse como un añadido del proyecto para convertirse en un elemento que debe justificar su contribución al desarrollo científico, al avance profesional del investigador y al fortalecimiento de las relaciones interinstitucionales.
La convocatoria MSCA Postdoctoral Fellowships 2026, abierta desde el 9 de abril hasta el 9 de septiembre de 2026, cuenta con un presupuesto indicativo de 399,05 millones de euros. Sus objetivos siguen alineados con las prioridades habituales del programa: fomentar la excelencia científica, impulsar la movilidad internacional, promover la interdisciplinariedad y facilitar la exposición a diferentes sectores. En este contexto, el diseño del secondment cobra una mayor importancia que en convocatorias anteriores.
Uno de los errores más comunes en muchas propuestas es justificar la estancia internacional con argumentos generales relacionados con la colaboración o la internacionalización. Este enfoque se vuelve cada vez menos persuasivo.
La movilidad debe satisfacer una necesidad específica del proyecto. En otras palabras, la propuesta debe demostrar que hay una parte del trabajo que solo puede llevarse a cabo en la entidad receptora del secondment. Esta necesidad puede estar relacionada con el acceso a una infraestructura científica única, el uso de una metodología particular, la utilización de bases de datos exclusivas, la validación de resultados en un entorno clínico o industrial, o el aprendizaje de técnicas que no están disponibles en la institución anfitriona principal.
Cuando esta relación se presenta de manera bien argumentada, el secondment deja de ser visto como un desplazamiento temporal para convertirse en una decisión científica completamente integrada en el plan de investigación.
Esta lógica resulta especialmente relevante en disciplinas donde la investigación depende de equipamiento altamente especializado o de la colaboración con actores que operan fuera del ámbito académico. Sectores como la biotecnología, la salud digital, la transición energética o la sostenibilidad ofrecen numerosos ejemplos donde la estancia temporal aporta un valor que difícilmente podría lograrse desde una sola institución.
La mayor duración permitida también obliga a pensar con más detalle el momento en que se lleva a cabo la estancia.
No todas las fases del proyecto requieren el mismo tipo de colaboración externa. En algunos casos, el secondment tendrá sentido al principio para adquirir capacidades técnicas que influirán en el resto de la investigación. En otros, será más útil durante la fase de validación experimental o cuando llegue el momento de contrastar resultados en un entorno aplicado.
La decisión sobre cuándo realizar la estancia debe responder a la evolución natural del proyecto y no a cuestiones organizativas o administrativas.
Los evaluadores prestan especial atención a esta coherencia temporal porque refleja hasta qué punto la planificación ha sido concebida como un conjunto integrado. Si la movilidad aparece desconectada de los paquetes de trabajo o de los principales hitos científicos, pierde su capacidad de generar impacto en la evaluación.
Por el contrario, cuando la estancia coincide con un momento crucial del proyecto, refuerza la credibilidad del plan de trabajo y demuestra que existe una estrategia bien definida para maximizar los resultados de la investigación.
La elección de la institución donde se llevará a cabo el secondment también merece una reflexión estratégica.
La propuesta debe explicar qué aporta esa organización que no se puede encontrar en la entidad anfitriona principal. Esa ventaja diferencial puede estar relacionada con capacidades científicas, acceso a recursos tecnológicos, experiencia regulatoria, colaboración con empresas, disponibilidad de pacientes, muestras biológicas o procesos industriales.
Cuanto más específica sea esa justificación, más sólida será la propuesta.
Las colaboraciones con entidades no académicas adquieren aquí una importancia creciente. Empresas innovadoras, hospitales, centros tecnológicos, administraciones públicas o agencias reguladoras pueden ofrecer contextos donde los resultados de la investigación adquieren una dimensión práctica difícil de reproducir en un laboratorio universitario.
Esta exposición a diferentes entornos también contribuye al desarrollo profesional del investigador, uno de los aspectos que las MSCA valoran especialmente.
Hay otro aspecto que suele recibir menos atención durante la preparación de las propuestas: el regreso a la institución anfitriona.
El secondment no concluye cuando termina la estancia. De hecho, gran parte de su valor radica precisamente en cómo se integran los conocimientos adquiridos en el proyecto principal.
Por esta razón, el plan de supervisión debería explicar claramente cómo se incorporarán las nuevas metodologías, qué cambios introducirán en la investigación y de qué manera contribuirán al desarrollo futuro del grupo anfitrión.
Ese proceso de transferencia de conocimiento es una señal de madurez científica. El evaluador no espera únicamente que el investigador adquiera nuevas competencias durante la estancia, sino que sea capaz de trasladarlas al entorno europeo y convertirlas en una ventaja duradera para el proyecto y para la institución que lo acoge.
En las Global Fellowships, este aspecto es aún más relevante. La fase desarrollada fuera de Europa debe mantener una conexión constante con el proyecto científico para que el retorno permita consolidar nuevas capacidades y reforzar la empleabilidad del investigador dentro del Espacio Europeo de Investigación.
La fortaleza de un secondment bien diseñado radica en que su contribución no se limita a un único apartado de la propuesta.
Su integración puede fortalecer la excelencia científica al incorporar conocimientos o metodologías complementarias. También mejora el desarrollo de competencias del investigador, favorece la colaboración entre sectores, amplía la dimensión internacional del proyecto y aumenta las posibilidades de transferencia y explotación futura de los resultados.
Esta capacidad para generar efectos sobre distintos criterios explica por qué su diseño adquiere mayor protagonismo en la convocatoria de 2026.
Sin embargo, el aumento del tiempo disponible también exige evitar algunos errores comunes.
Uno de ellos consiste en plantear estancias excesivamente largas sin una justificación científica adecuada. Otro se presenta cuando la movilidad se fragmenta en múltiples visitas breves que dificultan la continuidad del trabajo y reducen la obtención de resultados verificables.
También siguen siendo frecuentes los secondments formulados de manera genérica, donde apenas se describen las actividades previstas ni los productos que se esperan obtener al finalizar la estancia.
La ampliación del margen temporal no implica que cualquier propuesta sea automáticamente más competitiva. Lo que aumenta es la necesidad de demostrar que la movilidad responde a una estructura científica coherente.
La convocatoria de 2026 ofrece una oportunidad para utilizar los secondments como un mecanismo de aceleración del proyecto. Las propuestas con mayor potencial serán aquellas que expliquen con precisión qué objetivo técnico persigue la estancia, por qué la entidad receptora posee capacidades únicas, qué resultados concretos se obtendrán durante ese periodo y cómo esos conocimientos se integrarán posteriormente en el proyecto. Ese enfoque permite construir un itinerario científico sólido y proporciona al evaluador evidencias claras de que la movilidad aporta un impacto tangible tanto para la investigación como para la trayectoria del investigador. Si necesitas asesoramiento experto, escríbenos.
Para numerosas empresas, participar en Horizonte Europa sigue pareciendo un objetivo reservado a grandes corporaciones o a organizaciones con una extensa trayectoria en proyectos europeos. No obstante, las MSCA Postdoctoral Fellowships (MSCA-PF) brindan una opción mucho más accesible para iniciar la colaboración con el ecosistema europeo de I+D. Mediante el non-academic placement, una empresa puede integrarse en un proyecto de excelencia al acoger durante un máximo de seis meses a un investigador posdoctoral financiado por la CE, sin asumir su contratación y contribuyendo directamente a la transferencia de conocimiento hacia el sector productivo.
La convocatoria MSCA-PF 2026 mantiene esta opción como una herramienta para fomentar la movilidad entre el ámbito académico y el no académico, reforzando uno de los objetivos históricos del programa: facilitar que el conocimiento circule allí donde puede transformarse en innovación, nuevos procesos o soluciones con aplicaciones prácticas.
Muchas empresas asocian los programas europeos de investigación con grandes consorcios internacionales, procesos administrativos complejos o compromisos difíciles de asumir para una organización que nunca ha participado en Horizonte Europa.
El non-academic placement presenta un escenario muy distinto. La empresa no se convierte en beneficiaria de la ayuda ni asume la contratación del investigador. Su función consiste en ofrecer el entorno donde una parte del proyecto pueda desarrollarse en contacto directo con necesidades tecnológicas, industriales, clínicas o de mercado que difícilmente podrían abordarse desde una universidad o un centro de investigación.
Esta colaboración permite incorporar durante unos meses un perfil investigador altamente cualificado que ya ha superado una evaluación científica muy rigurosa y que desarrolla un proyecto competitivo a nivel europeo.
La propuesta debe demostrar que existe una razón científica y técnica para desarrollar allí una parte del proyecto. Puede tratarse del acceso a procesos industriales, plataformas tecnológicas, datos de operación, cadenas de producción, entornos regulatorios, laboratorios especializados, infraestructuras clínicas o cualquier otro recurso que aporte un contexto único para validar la investigación.
Desde la perspectiva del evaluador, la estancia solo tiene sentido cuando existe una conexión clara entre las capacidades de la empresa y los objetivos científicos del proyecto. Cuanto más evidente sea esa relación, mayor será la credibilidad de la propuesta.
Uno de los aspectos que despierta mayor interés entre las empresas es el modelo de financiación.
Durante el non-academic placement, el investigador sigue contratado por la institución beneficiaria de la ayuda MSCA. La financiación de su salario proviene del proyecto europeo, mientras que la empresa proporciona el entorno de trabajo, la supervisión de las actividades previstas y el acceso a los recursos necesarios para desarrollar esa parte del proyecto.
Esta configuración disminuye considerablemente las barreras de entrada para organizaciones que desean fortalecer su actividad de I+D, pero que aún no cuentan con estructuras consolidadas para participar en programas europeos.
Al mismo tiempo, permite evaluar el potencial de una colaboración científica antes de plantear iniciativas de mayor envergadura.
En numerosas ocasiones, estas estancias se convierten en el punto de partida de relaciones estables entre universidades, centros tecnológicos y empresas que posteriormente evolucionan hacia nuevos proyectos de investigación o iniciativas de transferencia de conocimiento.
Durante esta fase, el investigador puede validar metodologías en condiciones reales, analizar la viabilidad técnica de un desarrollo, contrastar resultados con usuarios finales, estudiar aspectos regulatorios o participar en procesos de valorización que permitan preparar futuras aplicaciones comerciales.
Ese intercambio también beneficia al investigador, quien adquiere competencias relacionadas con innovación, transferencia, propiedad intelectual, gestión tecnológica o desarrollo de soluciones aplicadas, áreas especialmente valoradas dentro de las acciones Marie Skłodowska-Curie.
Participar en un proyecto MSCA permite a la empresa situarse en un ecosistema internacional de investigación compuesto por universidades, centros tecnológicos, hospitales y organizaciones innovadoras de diversos países.
Esta visibilidad facilita la creación de nuevas alianzas, incrementa la capacidad para atraer talento altamente cualificado y fortalece el posicionamiento de la organización dentro de redes europeas donde surgen futuras oportunidades de colaboración.
Para empresas con una estrategia de innovación en crecimiento, esta experiencia también constituye una vía de aprendizaje sobre el funcionamiento de Horizonte Europa sin necesidad de asumir el papel de beneficiario principal.
La colaboración con un investigador MSCA permite comprender cómo se estructuran los proyectos europeos, cómo se gestiona la cooperación internacional y cómo puede integrarse la investigación en los procesos de innovación empresarial.
El resultado suele ir mucho más allá de una estancia de seis meses.
Muchas de estas colaboraciones continúan después del proyecto mediante nuevas iniciativas conjuntas, contratos de investigación, proyectos colaborativos o futuras convocatorias europeas en las que la empresa participa con un mayor grado de experiencia y confianza.
Si tu organización enfrenta un reto tecnológico, una necesidad de validación o un proceso de innovación que pueda beneficiarse de conocimiento científico avanzado, este es el momento de identificar qué valor diferencial puede aportar al proyecto y comenzar a establecer contactos con instituciones académicas que preparen propuestas para la convocatoria MSCA Postdoctoral Fellowships 2026. Un non-academic placement bien planteado puede convertirse en el inicio de una colaboración con recorrido y en una oportunidad para incorporar capacidades científicas de alto nivel al servicio de la innovación empresarial. Contacta y te ayudamos.
Durante más de veinte años, las ayudas Ramón y Cajal han mantenido una posición única en el sistema español de I+D+i. Para numerosos investigadores, han sido la principal vía de acceso a una carrera científica estable en universidades, organismos públicos de investigación y centros tecnológicos. No obstante, la convocatoria programada para 2026 presenta cambios que van más allá de una simple actualización administrativa.
La Agencia Estatal de Investigación (AEI) ha propuesto una evolución del programa que coloca el liderazgo científico, la independencia investigadora y la estabilización profesional en el centro de la convocatoria. El resultado es un esquema más ambicioso, diseñado para que los beneficiarios no solo accedan a una institución, sino que puedan desarrollar una agenda científica propia desde el comienzo.
Este cambio responde a una realidad que es conocida por gran parte de la comunidad investigadora. En los últimos años, la incorporación de talento no siempre ha estado acompañada de recursos suficientes para establecer una línea de trabajo independiente. La nueva estructura busca corregir esta situación y ofrecer condiciones más alineadas con las que caracterizan los programas internacionales dirigidos a la consolidación de investigadores emergentes.
La principal innovación de Ramón y Cajal 2026 es la inclusión de financiación para llevar a cabo un proyecto de investigación durante los cinco años de duración de la ayuda. Esto representa una transformación de gran alcance, ya que la propuesta científica presentada por el candidato se convierte en el núcleo de la convocatoria.
Esta financiación contará con recursos suficientes para contratar, al menos, a una persona investigadora predoctoral durante cuatro años. Además, los costes financiables seguirán una lógica similar a la de los proyectos PID, abarcando personal, movilidad, equipamiento, material fungible, publicaciones científicas, participación en congresos y costes indirectos.
Desde una perspectiva estratégica, esta modificación cambia la forma en que se prepara una candidatura. La capacidad para presentar una propuesta científica sólida, coherente y viable adquiere un peso crucial.
La convocatoria incluye así un mensaje claro para quienes desean obtener la ayuda: la excelencia científica seguirá siendo relevante, pero deberá ir acompañada de una visión propia de investigación y de un plan realista para desarrollarla en los próximos años.
Uno de los aspectos más significativos, aunque menos comentados fuera de los círculos especializados, es que el beneficiario asumirá el papel de investigador principal desde el inicio de la ayuda.
Este aspecto tiene implicaciones directas sobre el posicionamiento profesional de quienes sean seleccionados. La convocatoria deja de concebir al investigador como parte de una estructura científica preexistente para reconocerlo como responsable de una línea de investigación propia.
En la práctica, esto implica una mayor capacidad para formar equipos, definir prioridades científicas y desarrollar una agenda de trabajo diferenciada. También exige que la candidatura refleje con claridad elementos relacionados con el liderazgo, la independencia investigadora y la proyección futura.
Para muchos candidatos potenciales, la pregunta ya no es solo si cuentan con una trayectoria suficientemente competitiva. La cuestión se transforma en si pueden demostrar que están listos para dirigir un proyecto científico con entidad propia.
La inclusión de entrevistas es otro de los cambios que marcarán la convocatoria.
La AEI ha confirmado que las comisiones técnicas de área entrevistarán a los candidatos como parte del proceso de evaluación. El objetivo es valorar aspectos que son difíciles de medir únicamente a través de publicaciones, indicadores bibliométricos o méritos curriculares.
La capacidad para defender la propuesta científica, justificar su viabilidad, explicar el encaje institucional y transmitir una visión coherente del proyecto tendrá ahora un espacio específico dentro de la evaluación.
Este enfoque acerca el programa a dinámicas presentes en convocatorias internacionales de referencia, donde la defensa oral es parte habitual de los procesos de selección.
Probablemente, la modificación con mayor impacto estructural sea la relacionada con la estabilización.
La convocatoria establece la creación de un puesto permanente en el área del beneficiario como requisito asociado a la ejecución de la ayuda. Junto a esto, se incorpora una financiación específica destinada a facilitar que la entidad receptora pueda llevar a cabo esa incorporación estable.
Esta medida introduce una diferencia notable en comparación con convocatorias anteriores. Durante años, el programa ha sido visto como una vía de acceso hacia la estabilización, aunque sin garantías homogéneas entre instituciones. El nuevo enfoque busca fortalecer el compromiso de los centros con la consolidación de las personas seleccionadas.
Para universidades y organismos de investigación, la convocatoria se convierte en una herramienta de planificación estratégica de plantillas y capacidades científicas.
La nueva estructura incluye además la integración de Consolidación Investigadora, cuyos objetivos pasan a ser absorbidos por el programa Ramón y Cajal. Esta decisión simplifica el mapa de ayudas dirigidas a investigadores con experiencia postdoctoral avanzada y concentra recursos en un único itinerario de desarrollo profesional.
La dimensión presupuestaria respalda esta apuesta. La Agencia Estatal de Investigación ha anunciado una dotación inicial de 240 millones de euros para la convocatoria 2026, en comparación con los 132 millones asignados a la edición de 2025.
A esto se suman incentivos relacionados con la participación en las convocatorias del Consejo Europeo de Investigación (ERC). Los beneficiarios que alcancen ciertos hitos en estos programas podrán acceder a mejoras en la cofinanciación de su retribución, reforzando así la proyección internacional de sus carreras científicas.
La apertura de la convocatoria ha sido anunciada para el 10 de noviembre de 2026, aunque los detalles definitivos se establecerán en la publicación oficial correspondiente.
Más allá de la fecha, el perfil de candidatura que emerge de esta nueva convocatoria exige una preparación especialmente cuidadosa. La propuesta científica, la estrategia de consolidación, el encaje con la institución receptora y la capacidad para defender el proyecto ante una comisión evaluadora forman parte de un mismo conjunto.
La experiencia demuestra que estos elementos no se improvisan en las semanas previas a la apertura del plazo. Requieren planificación, revisión crítica y una construcción estratégica coherente con los objetivos de la convocatoria.
Si estás considerando presentar una candidatura Ramón y Cajal 2026 o tu institución planea incorporar personal investigador a través de este programa, el momento de trabajar en la estrategia es ahora. En SACSIS apoyamos a investigadores, universidades y centros de I+D+i en la definición, revisión y fortalecimiento de propuestas competitivas, alineadas con los nuevos criterios que definirán esta convocatoria.
Cada convocatoria del EIC Accelerator actúa como una instantánea anticipada de las tecnologías que tienen el potencial de revolucionar sectores completos en los próximos años. El programa del Consejo Europeo de Innovación se ha consolidado como uno de los principales instrumentos europeos para identificar desarrollos científicos que han avanzado más allá de las etapas iniciales de investigación y se enfrentan al reto más complicado: demostrar que pueden convertirse en soluciones con impacto económico y capacidad de escalar.
Las rondas más recientes del EIC Accelerator han vuelto a reflejar esa diversidad tecnológica. Entre las empresas seleccionadas se encuentran propuestas relacionadas con computación cuántica, exploración espacial, salud reproductiva, materiales avanzados y monitoreo ambiental. Son campos muy distintos entre sí, aunque comparten un elemento común relacionado con la búsqueda de soluciones a problemas que aún no tienen respuestas satisfactorias.
Más de noventa empresas han recibido apoyo en estas convocatorias recientes, movilizando cientos de millones de euros en financiación combinada entre subvenciones y capital. Dentro de este grupo destacan proyectos que permiten entender con bastante claridad cuáles son algunas de las prioridades tecnológicas que están cobrando relevancia dentro de la estrategia europea de innovación.
Uno de los proyectos seleccionados es SKAISEN, desarrollado por la empresa checa Zaitra.
Durante décadas, la observación de la Tierra ha dependido de capturar imágenes desde el espacio, transmitirlas a estaciones en tierra y procesarlas posteriormente. El inconveniente es que los satélites generan volúmenes masivos de información y la capacidad de transmisión sigue siendo limitada.
La propuesta de Zaitra consiste en trasladar parte de la inteligencia directamente al satélite. Su tecnología integra sistemas de procesamiento capaces de analizar imágenes en órbita mediante algoritmos de inteligencia artificial. El objetivo es identificar información relevante antes de enviarla a tierra, disminuyendo los costos de transmisión y acelerando la disponibilidad de datos para los usuarios.
La compañía ya ha participado en diversas misiones espaciales y presenta SKAISEN como una herramienta destinada a aumentar la autonomía operativa de los sistemas de observación terrestre. En un contexto donde la demanda de datos satelitales crece en áreas como defensa, vigilancia marítima, gestión ambiental o protección civil, la capacidad de procesar información directamente en órbita adquiere una importancia cada vez mayor.
La contaminación por PFAS se ha convertido en una de las preocupaciones emergentes para los sistemas de control ambiental. Estos compuestos fluorados, conocidos comúnmente como «químicos eternos», presentan una alta persistencia y su detección suele requerir procedimientos analíticos complejos.
La empresa francesa Grapheal ha conseguido financiación del EIC Accelerator para desarrollar PFAST, una plataforma basada en sensores de grafeno diseñada para detectar PFAS en tiempo real y directamente en el campo.
La tecnología se apoya en la experiencia de la compañía en el desarrollo de sensores flexibles de grafeno y busca simplificar un proceso que actualmente depende de análisis especializados realizados en laboratorio.
El interés del proyecto refleja una tendencia creciente dentro de las convocatorias europeas: la búsqueda de tecnologías capaces de generar datos ambientales de manera rápida, descentralizada y a menor costo.
Entre los proyectos seleccionados también se encuentra OXO-ART, liderado por la empresa española Oxolife.
La compañía trabaja en OXO-001, un tratamiento oral no hormonal destinado a mejorar la implantación embrionaria en mujeres que se someten a técnicas de reproducción asistida. La propuesta aborda uno de los desafíos más persistentes en medicina reproductiva: aumentar las probabilidades de implantación tras una fecundación in vitro.
Según la información publicada por la propia empresa, el fármaco actúa directamente sobre el endometrio y ha mostrado resultados positivos en estudios clínicos relacionados con tasas de implantación, embarazo y nacimientos vivos. La compañía lo define como el primer tratamiento oral no hormonal de su categoría orientado específicamente a este proceso biológico.
La presencia de Oxolife en el EIC Accelerator ilustra la apuesta por tecnologías biomédicas que buscan responder a necesidades clínicas aún insuficientemente cubiertas y cuyo recorrido regulatorio y comercial exige inversiones de alta intensidad.
La computación cuántica concentra una parte creciente de la inversión tecnológica global. Sin embargo, el desarrollo de hardware cuántico continúa enfrentándose a desafíos relacionados con la fabricación y caracterización de los componentes.
En este ámbito se encuentra NAUTILUS, el proyecto impulsado por QuantaMap.
La empresa desarrolla sistemas avanzados de metrología e inspección para chips cuánticos mediante una tecnología basada en microscopía SQUID-on-tip. Su objetivo es identificar defectos y analizar el comportamiento de componentes que operan bajo principios cuánticos.
Desde la perspectiva industrial, el reto es evidente. Fabricar procesadores cuánticos requiere niveles de precisión extraordinarios y la falta de herramientas de diagnóstico adecuadas puede convertirse en un cuello de botella para toda la cadena de desarrollo. La propuesta de QuantaMap intenta precisamente cubrir ese vacío, proporcionando capacidades de inspección adaptadas a la nueva generación de dispositivos cuánticos.
El quinto proyecto proviene del sector energético.
La empresa sueca Altris ha recibido apoyo del EIC Accelerator para acelerar la industrialización de su tecnología de baterías de sodio. El interés por esta línea de investigación ha crecido notablemente en los últimos años debido a la disponibilidad y costo de las materias primas utilizadas.
La compañía desarrolla materiales basados en sodio que buscan reducir la dependencia de recursos como el litio o el cobalto. Según la información divulgada por Altris, su tecnología se basa en una química propia de tipo Prussian White destinada a aplicaciones de almacenamiento energético a gran escala.
Más allá de la solución específica, la selección de Altris refleja la importancia para Europa de fortalecer la autonomía tecnológica en sectores relacionados con la transición energética y las cadenas de suministro críticas.
Las empresas que buscan competir en futuras convocatorias del EIC Accelerator pueden extraer una lección común de estos casos. Los proyectos financiados no solo destacan por la calidad de la ciencia que los respalda. También presentan una propuesta clara de mercado, una estrategia de crecimiento definida y una capacidad demostrable para convertir conocimiento en actividad económica. Si tu organización está preparando una candidatura EIC, trabajar estos elementos desde las primeras fases suele marcar diferencias en un programa donde la excelencia tecnológica es condición necesaria, pero rara vez suficiente. Te ayudamos.
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