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La actualidad de nuestra entidad y las últimas novedades en financiación a la I+D+I.
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La convocatoria ERC Advanced Grant 2026 se presenta con cambios que afectan más a la forma de elaborar una candidatura competitiva que a la filosofía del programa. El núcleo se mantiene sin alteraciones, es decir, financiar investigación de vanguardia liderada por investigadores e investigadoras consolidadas con trayectorias científicas destacadas. Lo que se modifica es la manera en que esa ambición debe ser expuesta ante el panel.
La apertura está programada para el 28 de mayo y el cierre será el 27 de agosto de 2026. El presupuesto proyectado asciende a 683 millones de euros y se espera financiar alrededor de 276 proyectos. Estas cifras posicionan al ERC como uno de los instrumentos más competitivos y prestigiosos dentro del ecosistema de investigación europeo.
Una nueva estructura que requiere replantear la narrativa
La principal innovación de 2026 es la completa reorganización de la propuesta en dos secciones distintas. Desde esta edición, la Parte I se limita a cinco páginas enfocadas en la visión científica, mientras que la Parte II, que en el caso de las Advanced Grants abarca siete páginas, se destina a la metodología, implementación, plan de trabajo y gestión de riesgos.
A lo largo de los años, muchas propuestas ERC intentaban simultáneamente demostrar ambición conceptual y viabilidad técnica desde las primeras páginas. Esto resultaba en textos densos, repletos de detalles metodológicos demasiado tempranos y con dificultades para comunicar una idea verdaderamente transformadora. El ERC parece querer corregir precisamente eso.
La evaluación inicial ahora prioriza la fuerza conceptual por encima del detalle metodológico exhaustivo. El enfoque se centra en la originalidad, la capacidad de plantear nuevas preguntas científicas y el potencial de modificar marcos de conocimiento existentes. La nueva estructura penaliza especialmente las propuestas que tardan demasiado en revelar su pregunta científica fundamental.
El retorno de la visión científica al centro
Esta reorganización favorece proyectos con una identidad conceptual sólida. En la práctica, obliga a separar dos aspectos que antes solían entrelazarse: la visión científica y la ingeniería de ejecución.
La consecuencia inmediata es que el inicio de la propuesta adquiere un peso estratégico aún mayor. Las primeras páginas deben transmitir una idea clara, reconocible y ambiciosa, sin perderse en justificaciones técnicas prematuras. El panel necesita entender rápidamente qué problema científico se busca abordar, por qué altera el estado del arte y qué tipo de salto intelectual propone.
La viabilidad sigue siendo crucial, pero se desplaza a una segunda fase de evaluación y a una sección específica donde la lógica técnica debe respaldar la ambición inicial.
Mayor apoyo para atraer talento internacional
Otra modificación importante se refiere a la financiación adicional para investigadores e investigadoras que se trasladen desde fuera de Europa. La convocatoria permite solicitar hasta dos millones de euros extra para facilitar la reubicación del laboratorio o del equipo.
La diferencia respecto a convocatorias anteriores es significativa. Ese apoyo adicional ahora puede incluir gastos de personal, lo que amplía considerablemente la capacidad de establecer estructuras científicas competitivas desde el inicio del proyecto.
Este movimiento se alinea con una estrategia más amplia de atracción de talento internacional y de consolidación de Europa como un espacio de investigación de alta intensidad científica. Además, coincide con debates recientes dentro del ecosistema ERC sobre atracción de talento y nuevas fórmulas de consolidación científica en Europa.
Una convocatoria que preserva su esencia
A pesar de los ajustes, la esencia del programa permanece inalterada. Las Advanced Grants siguen dirigidas a perfiles científicos consolidados, con trayectorias reconocidas a nivel internacional y capacidad demostrada para liderar investigación de frontera.
El modelo continúa siendo completamente bottom-up. No hay prioridades temáticas cerradas ni áreas estratégicas impuestas desde la Comisión Europea. La evaluación se basa en un único criterio: excelencia científica.
Este enfoque mantiene intacta una de las particularidades del ERC dentro de Horizonte Europa. Mientras otros instrumentos priorizan el impacto industrial, el despliegue tecnológico o el alineamiento político, las Advanced Grants siguen orientadas a preguntas científicas con potencial de transformar el conocimiento, incluso cuando el resultado es incierto o de alto riesgo.
El verdadero desafío: condensar ambición en pocas páginas
La reducción y reorganización de la propuesta exige una escritura mucho más precisa. Hay menos espacio para redundancias y menos margen para ocultar debilidades detrás de largos desarrollos técnicos.
Esto introduce un cambio interesante en la competencia. Las propuestas excesivamente descriptivas o metodológicas pueden perder fuerza frente a candidaturas con una hipótesis más clara y una narrativa más reconocible. El panel necesita captar rápidamente la singularidad del proyecto.
En la práctica, eso exige una arquitectura argumentativa muy afinada. Cada sección debe cumplir una función específica. La Parte I debe generar convicción científica desde las primeras páginas. La Parte II debe demostrar que el proyecto puede llevarse a cabo.
El encaje con el panel sigue siendo fundamental
Más allá de las novedades formales, hay un elemento que sigue siendo determinante y que a menudo condiciona el resultado más de lo que muchas candidaturas reconocen: la elección del panel.
El ERC mantiene un sistema de evaluación profundamente basado en paneles. La calidad científica es esencial, pero también lo es la capacidad de situar la propuesta en el entorno evaluador adecuado. Un proyecto excelente mal alineado con el panel puede perder competitividad desde el inicio.
Por ello, en 2026, la lectura estratégica del panel adquiere aún más relevancia. Cuando la primera fase se concentra casi exclusivamente en visión y ambición científica, el encaje disciplinar y conceptual se vuelve aún más sensible.
Qué deberían hacer quienes preparan candidatura
La convocatoria ERC Advanced Grant 2026 requiere una preparación distinta a la de años anteriores.
El reto está en construir una idea científica difícil de pasar por alto
Quienes estén trabajando en una candidatura deberían revisar si su propuesta realmente comunica una frontera nueva de conocimiento o si permanece atrapada en una lógica incremental demasiado cautelosa. Luego vendrá la implementación, la metodología y la gestión del riesgo.
La convocatoria no disminuye la exigencia técnica. Lo que hace es cambiar el orden de las prioridades: primero debe aparecer una idea científica difícil de ignorar; después, la demostración de que puede hacerse realidad.
Si necesitas ayuda en la preparación de la propuesta ERC Advanced 2026, contacta hoy con nosotros. Además, también puedes revisar nuestros servicios de consultoría científica ERC para todos los proyectos de estas convocatorias.
La reciente convocatoria del CDTI para Misiones Ciencia e Innovación 2026 ratifica un cambio que ha estado consolidándose durante varios años en la política española de I+D+i: la financiación pública no se limita a respaldar proyectos tecnológicos aislados, sino que busca desarrollar capacidades industriales alineadas con las prioridades estratégicas del país.
Esta convocatoria, que forma parte del Plan Estatal de Investigación Científica, Técnica y de Innovación 2024-2027, mantiene el esquema de grandes proyectos de I+D empresarial en colaboración, organizados en torno a siete misiones estratégicas. Sin embargo, detrás de la estructura formal, hay una evolución más profunda relacionada con cómo el CDTI está utilizando este instrumento como plataforma de coordinación entre política industrial, autonomía tecnológica y colaboración entre el sector público y privado.
Misiones Ciencia e Innovación 2026 financia proyectos que son llevados a cabo por consorcios empresariales con un impacto significativo sobre la base tecnológica y productiva de España. La dotación inicial es de 60 millones de euros en subvenciones directas, aunque el programa prevé una posible ampliación hasta 150 millones dependiendo de la calidad y el volumen de las propuestas presentadas.
El periodo para presentar propuestas está abierto desde el 12 de mayo y concluirá el 12 de junio de 2026, mientras que los proyectos seleccionados se espera que comiencen el 1 de enero de 2027, con una duración estimada de entre tres y cuatro años.
Hasta ahora, la convocatoria parece seguir la línea habitual del CDTI. Lo interesante surge al analizar cómo se integra dentro de una arquitectura más amplia de financiación y política industrial.
El programa actúa, en la práctica, como un mecanismo de co-inversión entre recursos nacionales, fondos europeos y capital privado. En áreas específicas (energía, defensa, aeronáutica o salud) esto permite la creación de estructuras híbridas de financiación con instrumentos regionales, fondos FEDER o incluso esquemas relacionados con el European Investment Bank.
El CDTI ha establecido siete misiones prioritarias para esta edición: energía, aeronáutica, resistencia antimicrobiana, seguridad y defensa, salud de las mujeres, soberanía alimentaria y vivienda industrializada.
La mayoría de los análisis publicados hasta ahora se limitan a reproducir la lista. El verdadero desafío consiste en entender cómo el CDTI interpreta cada una de estas áreas y qué tipo de proyectos pueden resultar competitivos.
En la misión enfocada en microorganismos multirresistentes, por ejemplo, la conexión más sólida no estará solo en nuevos antibióticos o diagnósticos, sino en propuestas que sean capaces de integrar el desarrollo tecnológico con la atención clínica, los sistemas de salud y la capacidad de transferencia regulatoria. Aquí surgen oportunidades para consorcios que incluyan hospitales, empresas de tecnología sanitaria, plataformas de datos clínicos y grupos de validación biomédica.
De manera similar, en la misión centrada en la salud de las mujeres, el enfoque esperado va más allá de patologías específicas. El programa abre espacio para infraestructuras de datos, cohortes diferenciadas, interoperabilidad clínica y modelos de investigación que incorporen la perspectiva de género desde el diseño experimental.
En el ámbito de la vivienda industrializada ocurre algo parecido. El concepto no se limita a la prefabricación o la construcción modular. La convocatoria se relaciona con agendas mucho más amplias que abarcan gemelos digitales, automatización, eficiencia energética dinámica y la adaptación al futuro marco normativo de construcción.
La convocatoria requiere agrupaciones de entre tres y seis empresas, con la participación obligatoria de al menos una pyme y la presencia de empresas independientes entre sí. Además, al menos el 15% del presupuesto elegible deberá ser subcontratado a organismos de investigación.
Muchas propuestas aún abordan este requisito como un aspecto burocrático. Sin embargo, el CDTI está evaluando cada vez más la lógica funcional del ecosistema colaborativo.
Esto implica que las universidades, centros tecnológicos o entidades de investigación deben integrarse como proveedores de capacidades críticas que son difíciles de construir dentro de la empresa. Modelos avanzados de simulación, infraestructuras experimentales, capacidades regulatorias o tecnologías altamente especializadas pueden convertirse en activos estratégicos dentro de la evaluación.
El programa otorga especial valor a aquellos consorcios que puedan demostrar soberanía tecnológica y reducción de dependencias externas en áreas sensibles.
Esta lógica es especialmente evidente en defensa, energía y aeronáutica, donde comienzan a valorarse elementos que hace pocos años apenas aparecían en convocatorias de I+D empresarial: resiliencia de la cadena de suministro, control de tecnologías críticas o estrategias de acceso industrial a largo plazo.
Uno de los errores más comunes en Misiones sigue siendo presentar proyectos técnicamente sólidos pero estratégicamente débiles. El CDTI busca tecnologías maduras, sí, pero también señales claras de transformación industrial.
Por eso, la construcción de una narrativa coherente de impacto multidimensional cobra mayor relevancia. El evaluador desea entender qué posición ocupará el consorcio dentro de la cadena de valor, qué capacidad de arrastre territorial generará el proyecto y cómo se traducirá en empleo cualificado, autonomía industrial o impacto social.
Paralelamente, surge otro concepto que pocas consultoras desarrollan en profundidad: el “punto de inflexión de la misión”. El programa valora especialmente proyectos que sean capaces de mover una tecnología desde un estado precompetitivo hacia un umbral operativo cercano al despliegue nacional o industrial.
Ese salto (por ejemplo, de TRL 4-5 a TRL 6-7) debe visualizarse claramente en la hoja de ruta del proyecto. Es necesario demostrar que el resultado puede convertirse en una capacidad estratégica.
La gobernanza interna del consorcio comienza a adquirir más relevancia. En convocatorias de varios millones de euros y con duración plurianual, el evaluador presta cada vez más atención a cómo se tomarán decisiones, cómo se resolverán conflictos técnicos y qué mecanismos existirán para gestionar desviaciones o riesgos tecnológicos.
Los proyectos más sólidos serán aquellos que logren conectar tecnología, regulación, cadena de valor y estrategia industrial en una misma arquitectura narrativa.
En este programa, las alianzas no deben construirse únicamente por complementariedad técnica, sino por la capacidad real de transformar una cadena productiva o posicionar capacidades estratégicas en España.
El CDTI continúa financiando I+D empresarial. Pero en 2026 el mensaje es más amplio: las propuestas que mejor funcionen serán aquellas que demuestren que detrás del proyecto hay una visión industrial reconocible, una lógica de soberanía tecnológica y una ruta clara hacia el impacto económico y la capacidad productiva.
Si requieres asistencia para la elaboración de la propuesta o la búsqueda de partners que conformen un consorcio sólido y complementario para Misiones 2026, contacta hoy con nosotros.
Desde el 9 de abril de 2026, la convocatoria de MSCA Postdoctoral Fellowships está abierta y permanecerá así hasta el 9 de septiembre. Cuenta con un presupuesto de 399,05 millones de euros y se prevé la financiación de alrededor de 1.600 proyectos, lo que la convierte en una de las principales vías para la movilidad investigadora en Europa.
El esquema mantiene su lógica habitual: financiar proyectos individuales de alta calidad que integran desarrollo científico con movilidad internacional. No obstante, el contexto de 2026 introduce matices que deben ser considerados detenidamente. La Comisión Europea no ha modificado la estructura del programa, pero sí ha fortalecido ciertos aspectos que impactan directamente en la forma en que se elaboran las candidaturas.
A diferencia de otras convocatorias donde cada edición incluye cambios notables, MSCA Postdoctoral Fellowships 2026 se basa en la continuidad. Las normas de elegibilidad, las modalidades y la estructura de evaluación siguen siendo reconocibles. La novedad radica en el énfasis que la Comisión pone en la fase previa a la presentación.
La preparación conjunta entre el investigador y la institución de acogida adquiere mayor relevancia. No se trata solo de contar con una carta de apoyo o una estructura administrativa robusta. El diseño del proyecto, la coherencia entre los objetivos y el entorno anfitrión, así como la capacidad de integrar formación, transferencia y desarrollo profesional, se convierten en elementos cruciales desde el principio.
Simultáneamente, se fortalecen los mecanismos para facilitar esta fase. Plataformas como Euraxess, ofertas de alojamiento y Scinder se presentan como canales activos. La convocatoria se construye, en gran medida, antes de comenzar a redactar.
El programa sigue estructurado en torno a dos modalidades. Las European Postdoctoral Fellowships permiten desarrollar proyectos en Estados miembros o países asociados durante un período que puede alcanzar los 24 meses. Las Global Fellowships incluyen una fase fuera de Europa, seguida de un retorno obligatorio, lo que introduce una dimensión internacional más amplia.
Esta dualidad no es solo administrativa. Define estrategias distintas. Mientras que las European Fellowships favorecen la consolidación dentro del ecosistema europeo, las Global permiten acceder a entornos científicos externos y regresar con una posición fortalecida. En ambos casos, la elección del anfitrión condiciona el desarrollo del proyecto.
También se mantiene la opción de incluir una estancia adicional de hasta seis meses en entidades no académicas. Esta alternativa, cada vez más utilizada, establece una conexión directa con sectores aplicados, la industria o la administración pública.
El marco de elegibilidad no presenta cambios significativos. Los candidatos deben tener un máximo de ocho años de experiencia investigadora tras obtener el doctorado, con las excepciones habituales. La regla de movilidad sigue siendo central: no haber residido o trabajado en el país de la institución anfitriona más de doce meses en los tres años anteriores a la fecha límite.
Aunque estas condiciones son conocidas, su interpretación práctica sigue generando errores. La movilidad no se evalúa como un requisito administrativo aislado, sino como parte de la lógica del programa. Se espera que el cambio de entorno aporte valor científico y profesional. Cuando esta narrativa no está bien elaborada, la candidatura pierde consistencia.
La edición 2026 mantiene el mecanismo de opt-in hacia las ERA Fellowships, destinado a propuestas de alta calidad con anfitriones en países de ampliación o regiones ultraperiféricas.
Este elemento introduce una oportunidad adicional para perfiles que, aunque no logren financiación directa en la convocatoria principal, pueden ser considerados dentro de este esquema. Además, refuerza el interés por destinos que tradicionalmente han tenido menor representación en MSCA, ampliando el mapa de opciones para quienes están preparando su candidatura.
El calendario mantiene una secuencia clara. La evaluación se llevará a cabo tras el cierre en septiembre, con resultados previstos para febrero de 2027 y la firma de acuerdos entre febrero y mayo. Los proyectos comenzarán previsiblemente a partir de esa fecha.
Este ritmo exige una planificación precisa. La ventana de preparación, aunque amplia en teoría, se reduce en la práctica al considerar los tiempos necesarios para definir el proyecto, acordar condiciones con la institución anfitriona y trabajar la propuesta con el nivel de detalle que exige el programa.
Uno de los aspectos más destacados de MSCA es su apertura a todas las disciplinas. En 2026 se mantiene esta transversalidad, abarcando áreas relacionadas con Euratom. Esta amplitud no implica la ausencia de competencia temática. Cada propuesta se evalúa en relación con su campo, pero también en términos de excelencia general y potencial de impacto.
¿Estás considerando postularte a esta convocatoria? Enfoca tus esfuerzos en fortalecer la relación con la institución anfitriona, y si necesitas definir un proyecto coherente, busca un asesor especializado. En SACSIS te ayudamos a trabajar la propuesta para ajustarla en cada apartado.
Existen proyectos que surgen con una intención científica impecable y, a pesar de ello, se quedan en el camino al intentar dar el salto al mercado. En el ámbito de la biotecnología agroalimentaria, esa transición no depende únicamente de la calidad de la investigación. Requiere una estructura más compleja, donde la tecnología coexiste con la validación industrial, la regulación y una interpretación precisa del mercado. En el contexto de Horizon Europe, esta lógica es parte del diseño del programa.
Las convocatorias de 2026 continúan financiando ciencia avanzada, pero el enfoque se desplaza hacia proyectos que ya nacen con una hoja de ruta de escalado establecida. Además, la innovación no se limita únicamente al propio programa europeo de I+D+i. Paralelamente, surge un elemento relevante en el Single Market Programme, diseñado específicamente para apoyar el crecimiento industrial de soluciones biotecnológicas en el sector agroalimentario.
La Comisión Europea ha estado enfatizando durante un tiempo una idea que, en la práctica, distingue entre propuestas competitivas y proyectos que no progresan: la investigación no puede ser concebida como una secuencia aislada de resultados científicos. Debe seguir un camino que conecte laboratorio, piloto y mercado.
En biotecnología agroalimentaria, esto se traduce en decisiones tempranas. La selección de una cepa, de un proceso fermentativo o de una plataforma tecnológica ya no se evalúa únicamente por su rendimiento técnico, sino por su capacidad de escalar, de cumplir con requisitos regulatorios y de integrarse en cadenas de valor existentes. Este cambio de enfoque impacta tanto a universidades como a centros tecnológicos y empresas, especialmente aquellas que se dedican a ingredientes, proteínas alternativas o bioprocesos industriales.
El encaje natural de estas iniciativas se encuentra en el Clúster 6 de Horizonte Europa, que se centra en alimentación, bioeconomía, recursos naturales y agricultura. Aquí se fusionan líneas que abordan desde la producción primaria hasta la transformación industrial, con un enfoque creciente en la sostenibilidad y la resiliencia de los sistemas alimentarios.
Las convocatorias buscan proyectos capaces de demostrar soluciones en condiciones reales: plantas piloto, validación en entornos industriales, pruebas de reproducibilidad y análisis de costes. En este contexto, tecnologías como la fermentación de precisión, la valorización de residuos o la producción de ingredientes funcionales encuentran un terreno especialmente propicio.
A medida que el programa avanza, también se vuelve más relevante la integración con tecnologías digitales. La monitorización de bioprocesos, la trazabilidad o el uso de datos para optimizar rendimientos no son elementos accesorios. Forman parte de una narrativa más amplia donde la eficiencia industrial y la sostenibilidad se entrelazan.
Al revisar propuestas que obtienen financiación, se observa un patrón que se repite con cierta claridad. La base científica sigue siendo rigurosa, pero no es suficiente por sí sola. La diferencia radica en la capacidad de conectar esa base con una validación creíble y una estrategia de explotación coherente.
En la práctica, esto implica demostrar que la tecnología es funcional fuera del laboratorio, que puede ser reproducida a gran escala y que cumple con estándares de calidad y seguridad. A partir de ahí, entra en juego la regulación. En el caso de alimentos, piensos o ingredientes innovadores, el tiempo de acceso al mercado depende en gran medida de los requisitos normativos. Ignorar esta dimensión desde el principio suele resultar en retrasos o en propuestas poco convincentes.
El tercer elemento es la explotación. No como un apartado formal, sino como una hoja de ruta concreta: propiedad intelectual, acuerdos industriales, posicionamiento en el mercado y capacidad de producción. En este sector, la diferencia entre una innovación prometedora y una solución adoptada suele estar en esa fase.
En 2026, el ecosistema incorpora una herramienta que merece atención específica: la convocatoria Agri-food Biotech Scaling-up dentro del Single Market Programme. Su enfoque es diferente al de Horizonte Europa. No se centra en generar conocimiento, sino en acelerar el paso hacia la escala industrial.
Con un presupuesto de aproximadamente tres millones de euros y un plazo de presentación que se establece en junio de 2026, esta iniciativa se centra en la fermentación avanzada y en la creación de capacidades de escalado. Exige consorcios con experiencia en apoyo a pymes y una composición que incluya clústeres o redes de diversos países europeos.
Para muchas entidades, puede funcionar como un puente. Permite madurar tecnologías, validar procesos y construir alianzas antes de abordar proyectos de mayor envergadura dentro de Horizonte Europa. En un contexto donde el acceso a infraestructuras de escalado es limitado, este tipo de convocatorias adquiere un valor estratégico.
A pesar de la claridad del marco, hay errores que siguen apareciendo. Uno de ellos es presentar proyectos que prolongan la investigación sin definir una aplicación concreta. Otro, subestimar el peso de la validación industrial y de la regulación en el calendario y en el presupuesto.
También es habitual encontrar consorcios con un perfil excesivamente académico. La falta de actores industriales, de especialistas en regulación o de socios con acceso al mercado debilita la propuesta. En biotecnología agroalimentaria, el consorcio debe reflejar la cadena de valor completa, desde la investigación hasta la comercialización.
El año 2026 presenta un panorama relativamente claro para quienes trabajan en este sector. Horizonte Europa sigue siendo el marco principal para financiar el desarrollo tecnológico y la validación en entornos relevantes. El Single Market Programme introduce una vía complementaria orientada al escalado.
Para avanzar con opciones reales, es conveniente definir desde el principio el destino de la tecnología, ajustar el nivel de madurez al tipo de convocatoria y construir alianzas que abarquen tanto la parte científica como la industrial y regulatoria. A partir de ahí, la propuesta debe demostrar que puede convertirse en una solución adoptable, con un impacto tangible en el sistema agroalimentario europeo.
Si estás desarrollando una tecnología en este campo, deberías detenerte en una pregunta sencilla antes de redactar la propuesta: ¿puede esta solución producirse, regularse y comercializarse en un plazo razonable? Si la respuesta es clara, te ayudamos a presentar una propuesta competitiva.
En el programa de trabajo 2026–2027 de Horizon Europe, la modelización predictiva relacionada con el clima y la biodiversidad tiene un lugar destacado entre las prioridades europeas. Se presenta como una herramienta fundamental para guiar políticas públicas, gestionar riesgos y facilitar la transición hacia sistemas económicos que respeten los límites ecológicos.
El marco presupuestario refuerza esta dirección. Con una asignación global significativa y una parte considerable destinada a objetivos climáticos, el programa asegura la financiación de proyectos que integran datos ambientales, observación terrestre y modelos que pueden prever escenarios complejos. Esta lógica es especialmente relevante en el Clúster 6, que se centra en bioeconomía, recursos naturales y medio ambiente, y también se extiende al Clúster 5 en relación con clima y energía.
Dentro del Clúster 6, la convocatoria HORIZON-CL6-2026-01-BIODIV-05 representa una de las oportunidades más directas para los equipos que se dedican a la modelización de la biodiversidad. Su enfoque busca desarrollar escenarios integrados que faciliten la transición hacia una sociedad “nature-positive”.
El enfoque introduce una exigencia metodológica específica. Los modelos deben vincular variables ecológicas con dinámicas económicas, uso del suelo, presión humana y políticas de conservación. La Comisión no espera simulaciones aisladas, sino sistemas que sean capaces de convertir datos en decisiones. Esto implica trabajar con series temporales extensas, integrar fuentes diversas —incluyendo teledetección— y proporcionar resultados que puedan ser utilizados por administraciones públicas o gestores de ecosistemas.
El calendario refuerza la oportunidad. La convocatoria se abrirá el 17 de abril de 2026 y se extenderá hasta septiembre, lo que permite formar consorcios con un margen adecuado. Durante este periodo, la preparación no solo se limita a definir un modelo, sino a demostrar su aplicabilidad en contextos reales: restauración de ecosistemas, planificación territorial o evaluación de políticas de biodiversidad.
Además de las convocatorias específicas de biodiversidad, el programa 2026 incluye una línea que conecta directamente la modelización, la observación ambiental y la inteligencia para la toma de decisiones. El topic HORIZON-CL6-2026-03-GOVERNANCE-01, ya cerrado en abril de 2026, anticipa una tendencia que se mantendrá en futuras convocatorias: la integración de datos satelitales, inteligencia artificial y sistemas predictivos para respaldar políticas públicas.
Este enfoque introduce una dimensión adicional. Además de buscar generar conocimiento científico, es necesario estructurarlo de manera que sea operativo. Los modelos deben interactuar con herramientas de gestión, plataformas de datos y marcos regulatorios. En la práctica, esto desplaza el enfoque desde la exactitud técnica hacia la utilidad institucional.
Para los equipos que trabajan en Earth Observation, análisis geoespacial o inteligencia ambiental, esta línea abre un espacio donde la modelización se convierte en infraestructura para la toma de decisiones. La financiación se orienta a soluciones que puedan ser adoptadas, no solo publicadas.
En el ámbito climático, la continuidad se proyecta hacia finales de 2026 con la apertura de HORIZON-CL5-2027-01-D1-07, que se centra en la modelización y predicción de eventos extremos. Aunque el cierre está previsto para marzo de 2027, la preparación comenzará en 2026, especialmente para consorcios que necesiten integrar diversas capacidades.
El interés aquí se centra en fenómenos complejos: olas de calor, inundaciones, sequías prolongadas o eventos compuestos donde interactúan múltiples riesgos. La Comisión busca mejorar la capacidad de anticipación, así como la comprensión de los impactos en infraestructuras, sistemas económicos y cohesión social.
Los proyectos deben considerar la incertidumbre como parte del diseño. Esto implica trabajar con escenarios probabilísticos, validar modelos en entornos reales y conectar resultados con estrategias de adaptación. La utilidad para protección civil, planificación urbana o gestión de recursos es un criterio recurrente en este tipo de convocatorias.
El rasgo común en las convocatorias activas y futuras es la exigencia de integración. Los modelos que se alinean con Horizon Europe no operan en compartimentos estancos. Se espera que articulen relaciones entre clima, biodiversidad, actividad humana y políticas públicas.
Esta integración tiene implicaciones tanto técnicas como organizativas. Desde el punto de vista metodológico, obliga a combinar enfoques: modelización estadística, simulaciones basadas en procesos, inteligencia artificial y análisis de datos de observación. Desde la perspectiva del consorcio, requiere colaboración entre disciplinas que no siempre trabajan juntas: ecología, economía, ciencias sociales, ingeniería de datos o ciencias climáticas.
El resultado esperado es la creación de herramientas que permitan evaluar escenarios de transición. En biodiversidad, esto se traduce en estimar el impacto de políticas de restauración o cambios en el uso del suelo. En clima, en anticipar riesgos y diseñar respuestas adaptativas.
Las oportunidades están especialmente alineadas con universidades, centros de investigación y consorcios que ya trabajan con datos ambientales complejos. También hay espacio para empresas tecnológicas especializadas en inteligencia artificial, análisis geoespacial o plataformas de datos, siempre que se integren en propuestas colaborativas.
El elemento diferencial, además de la capacidad técnica, es la conexión con aplicaciones reales. Los equipos que han colaborado con administraciones públicas, redes de observación o infraestructuras ambientales tienen una ventaja, ya que pueden demostrar que sus modelos responden a necesidades concretas.
La financiación disponible en 2026 y la continuidad prevista en 2027 crean un escenario favorable para la modelización predictiva en clima y biodiversidad. La clave está en cómo se articula la propuesta: qué problema aborda, qué datos utiliza y cómo se traduce en decisiones.
¿Quieres presentar una propuesta a alguna de las convocatorias anteriores? Contáctanos, te ayudamos.
El EIC Accelerator continúa en 2026 como una de las opciones más rigurosas y, a la vez, más ambiciosas para financiar la innovación empresarial en Europa. Su estructura combina una subvención directa de hasta 2,5 millones de euros con inversiones en capital que pueden alcanzar los 10 millones, diseñada para respaldar a empresas que ya han superado las etapas iniciales y requieren escalar de manera significativa.
El enfoque de este programa se centra en tecnologías capaces de transformar mercados, crear nuevas cadenas de valor o posicionar a Europa en áreas estratégicas. Esta lógica se mantiene sin cambios en 2026, aunque con ajustes significativos en el proceso y en la evaluación de las propuestas.
Una de las modificaciones más notorias es la reducción del volumen de documentación. Las propuestas completas se reducen de 50 a 20 páginas, lo que requiere una mayor precisión narrativa. Se trata de seleccionar de manera más efectiva qué se presenta y cómo se argumenta.
A este cambio se añade un calendario más dinámico. Las evaluaciones dejan de concentrarse en grandes cortes semestrales y se realizan aproximadamente cada dos meses. Esta frecuencia introduce un matiz importante: las empresas pueden ajustar mejor su timing, pero también deben llegar con un alto nivel de preparación desde el principio. El margen para iterar durante el proceso es más limitado.
Simultáneamente, el refuerzo de la evaluación técnica acerca el análisis a dinámicas propias del capital de riesgo. El examen sobre la tecnología, el modelo de negocio y la capacidad del equipo se vuelve más exhaustivo, anticipando lo que será un proceso de due diligence en caso de inversión.
El programa introduce en 2026 una línea temática con entidad propia: los Accelerator Challenges. Con un presupuesto considerable, estos retos dirigen financiación hacia áreas estratégicas definidas por la Comisión Europea.
A diferencia de la vía abierta, donde la empresa propone su propia innovación, los Challenges se basan en prioridades específicas. Esto implica una competencia más centrada, pero también una mayor claridad sobre el encaje esperado. Para muchas empresas, especialmente en sectores tecnológicos emergentes, esta vía puede facilitar la alineación con políticas europeas y mejorar la visibilidad de la propuesta.
El acceso al EIC Accelerator en 2026 se vuelve más riguroso en términos de madurez tecnológica. El punto de partida habitual se establece en TRL 6, es decir, tecnologías ya validadas en contextos relevantes. Esto excluye del programa a proyectos en fase de prueba de concepto, que deberán buscar otros instrumentos más apropiados dentro de Horizon Europe.
Este umbral técnico se acompaña de una exigencia equivalente en el ámbito comercial. Además de demostrar que la tecnología funciona, es necesario explicar con claridad dónde se encuentra el mercado, quién paga por la solución y qué barreras dificultan
Sociedad para el Avance Cientifico, Society for the Improvement of Science.
Edificio Agora,
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