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La actualidad de nuestra entidad y las últimas novedades en financiación a la I+D+I.
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La ética y la gobernanza de la inteligencia artificial han adquirido un papel fundamental en Horizon Europe. Se considera un conjunto de condiciones que impactan de manera directa en la elegibilidad, evaluación y supervisión de los proyectos financiados. Esto afecta directamente a iniciativas que desarrollan o utilizan sistemas de IA con un impacto significativo en personas, derechos fundamentales, servicios públicos o procesos de toma de decisiones. Para empresas, centros de investigación y entidades públicas, la ética debe integrarse desde la fase de diseño inicial del proyecto y debe reflejarse en decisiones técnicas, organizativas y documentales que sean verificables.
Horizon Europe se basa en un marco normativo europeo riguroso que establece la ética de la IA como una obligación legal y política. Todos los proyectos deben cumplir con la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea, el Reglamento General de Protección de Datos y los estándares éticos reconocidos por la Comisión. En el ámbito de la inteligencia artificial, este marco se refuerza con las Directrices de IA fiable desarrolladas por el AI High-Level Expert Group, que introducen criterios operativos sobre control humano, prevención de daños, equidad, explicabilidad, bienestar social y rendición de cuentas.
A este conjunto se añade el AI Act, que establece un régimen legal específico para la IA basado en el nivel de riesgo del sistema. Aunque su aplicación completa es progresiva, Horizon Europe actúa como un espacio de anticipación regulatoria. Muchos proyectos financiados desarrollan tecnologías que se clasifican como sistemas de alto riesgo, lo que requiere prever desde la fase de propuesta mecanismos de gestión de riesgos, documentación técnica y supervisión humana alineados con este nuevo marco legal.
Los principios éticos que rigen la IA en Horizon Europe no están formulados de manera abstracta, sino que se convierten en obligaciones concretas de diseño y uso. El respeto a la inteligencia humana implica que los sistemas no deben reemplazar de manera opaca la capacidad de decisión de las personas ni inducir comportamientos mediante manipulación o desinformación. La privacidad y la gobernanza de datos exigen un uso proporcional y justificado de la información, con trazabilidad y control sobre los conjuntos de datos utilizados.
La equidad cobra especial importancia en proyectos que impactan a grupos diversos, ya que obliga a analizar sesgos potenciales en datos, modelos y resultados. El bienestar individual, social y medioambiental amplía el enfoque más allá del rendimiento técnico, incorporando impactos indirectos y efectos a largo plazo. Finalmente, la transparencia y la responsabilidad requieren que las decisiones automatizadas sean comprensibles, cuestionables y, en su caso, corregibles.
Horizon Europe integra la ética en todo el ciclo de vida del proyecto a través de un proceso formal de evaluación ética. En las propuestas, las entidades deben identificar de manera explícita si utilizan IA, datos personales, técnicas de vigilancia o trabajan con personas o grupos en situación de vulnerabilidad. Según este análisis, la Comisión puede imponer requisitos obligatorios que se incorporan al acuerdo de subvención.
En proyectos que involucran IA, se espera una descripción detallada de la finalidad del sistema, su contexto de uso y los impactos previsibles sobre derechos fundamentales. También se valoran de manera específica los mecanismos de control humano, la gestión de riesgos y las medidas previstas para informar a las personas usuarias o afectadas sobre el funcionamiento y las limitaciones del sistema.
La Comisión promueve un enfoque de ethics by design que atraviesa todas las fases del desarrollo y uso de la inteligencia artificial. Esto implica integrar la reflexión ética desde la definición de objetivos hasta la monitorización en producción, evitando soluciones reactivas o meramente formales. La ética se convierte así en un proceso continuo de evaluación y ajuste, no en un ejercicio puntual previo a la firma del contrato.
En la práctica, este enfoque requiere documentar decisiones clave de diseño, justificar la selección de datos y métricas, y establecer mecanismos internos para revisar el impacto del sistema a medida que evoluciona. La participación de perfiles expertos en ética y de partes interesadas externas refuerza la credibilidad de este proceso ante evaluadores y servicios de la Comisión.
Horizon Europe evalúa no solo el algoritmo, sino también la capacidad de la organización para gestionar la IA de manera responsable. Se espera que las entidades cuenten con estructuras claras de supervisión, con responsabilidades definidas y canales de rendición de cuentas. Esto incluye políticas internas, procedimientos de gestión de incidentes y mecanismos para detener o modificar sistemas cuando se detectan efectos no deseados.
Una gobernanza sólida facilita la coherencia entre ética, cumplimiento normativo y estrategia de explotación. Además, permite a las organizaciones anticipar obligaciones futuras del AI Act, como la clasificación de sistemas por nivel de riesgo o el mantenimiento de inventarios internos de soluciones basadas en IA.
La gestión ética de los datos es un elemento transversal en los proyectos de IA financiados por Horizon Europe. El cumplimiento del RGPD condiciona la arquitectura técnica y los procesos organizativos. En contextos sensibles, como salud o biometría, se requieren evaluaciones de impacto en protección de datos y medidas específicas para reducir riesgos de reidentificación o usos secundarios no autorizados.
La transparencia hacia las personas cuyos datos se utilizan y la garantía de sus derechos forman parte del enfoque ético exigido por la Comisión, incluso cuando la IA actúa como un sistema de apoyo a decisiones humanas.
La ética en Horizon Europe está estrechamente relacionada con la calidad técnica de los sistemas de IA. Se espera que los proyectos demuestren cómo aseguran la seguridad, la fiabilidad y la precisión de sus soluciones, incluyendo estrategias para detectar errores, sesgos o comportamientos adversos. La explicabilidad ocupa un lugar central, ya que permite a las personas usuarias y supervisoras comprender los resultados y ejercer un control efectivo.
Los evaluadores valoran positivamente propuestas que integran pruebas de robustez, validaciones continuas y planes claros de actualización, evitando modelos estáticos que puedan degradarse con el tiempo.
La documentación ética en Horizon Europe debe ser específica, coherente y proporcional al riesgo del sistema. Las declaraciones genéricas no son suficientes. Se espera un análisis claro de escenarios de riesgo, colectivos afectados y medidas de mitigación, acompañado de recursos y presupuesto asignados a estas tareas.
Horizon Europe también actúa como un espacio de preparación estratégica para el AI Act. Los proyectos que desde el inicio incorporan requisitos de conformidad, documentación técnica y gobernanza de riesgos no solo mejoran su posición en la evaluación, sino que avanzan en su capacidad de llevar la tecnología al mercado o a la práctica pública en condiciones de seguridad jurídica.
Para las entidades que participan en convocatorias europeas, abordar estos requisitos con profundidad técnica y organizativa es una condición para competir con éxito y para preparar el despliegue futuro de sistemas de IA en un entorno regulado y exigente. Si necesitas integrar la ética y la gobernanza en tus proyectos de inteligencia artificial en cualquier convocatoria de Horizon Europe, contáctanos en este 2026, y resolveremos tus inquietudes.
La Industria 5.0 se ha establecido en la agenda europea como una respuesta estratégica a las limitaciones del modelo industrial anterior. Se trata de redirigir la digitalización industrial hacia metas más amplias: resiliencia económica, sostenibilidad ambiental y una integración más equilibrada entre tecnología, personas y territorio. En este contexto, la manufactura inteligente juega un papel crucial, tanto por su competitividad como por ser un área prioritaria de financiación pública europea.
Desde 2021, la Comisión Europea ha incluido de manera explícita el concepto de Industria 5.0 en sus políticas industriales, traduciéndolo en prioridades concretas dentro de Horizon Europe, los partenariados industriales, EIT Manufacturing y otros instrumentos complementarios. Para las empresas manufactureras, esto abre un abanico de oportunidades que va más allá de la automatización tradicional, abarcando nuevos modelos productivos, cadenas de valor más sólidas y soluciones industriales alineadas con los desafíos estratégicos europeos.
La Unión Europea define la Industria 5.0 como un sector que combina tecnologías avanzadas —inteligencia artificial, robótica, gemelos digitales, sistemas ciberfísicos— con objetivos de resiliencia, sostenibilidad y valor social. En el ámbito de la manufactura, esto se traduce en fábricas que pueden adaptarse a perturbaciones, disminuir su impacto ambiental y responder a demandas personalizadas sin sacrificar la eficiencia.
Esta visión se refleja en los documentos estratégicos de la Comisión y en los programas de trabajo de Horizon Europe, donde la manufactura inteligente se asocia a conceptos como producción flexible, eficiencia en el uso de recursos, circularidad, descarbonización y autonomía estratégica. La financiación no se centra únicamente en desarrollar nuevas tecnologías, sino en demostrar su viabilidad industrial, su escalabilidad y su contribución a los objetivos europeos a largo plazo.
El principal instrumento de apoyo a la manufactura inteligente en Industria 5.0 es Horizon Europe, especialmente a través del Clúster 4 “Digital, Industria y Espacio”. En este clúster, las convocatorias abordan desde tecnologías habilitadoras hasta demostradores industriales a gran escala, con un fuerte enfoque en aplicaciones reales en planta.
Las acciones financiadas suelen abarcar todo el ciclo de innovación: investigación aplicada, desarrollo tecnológico, integración en entornos industriales y validación en condiciones operativas. Para las empresas manufactureras, esto permite participar no solo como usuarias finales, sino también como desarrolladoras de soluciones, integradoras de sistemas o nodos piloto dentro de consorcios europeos.
Además, Horizon Europe promueve proyectos que fortalezcan cadenas de suministro industriales más resilientes, reduzcan dependencias críticas y aceleren la adopción de tecnologías clave en sectores estratégicos como automoción, maquinaria, procesos industriales, electrónica o fabricación avanzada.
Junto a las convocatorias abiertas, la UE canaliza una parte significativa del apoyo a la manufactura inteligente a través de partenariados europeos público-privados. Iniciativas como Made in Europe, promovida por la industria manufacturera, articulan agendas estratégicas comunes donde se identifican prioridades tecnológicas y necesidades del mercado.
Estos partenariados permiten una alineación más estrecha entre políticas públicas e intereses industriales, y suelen financiar proyectos de mayor escala y ambición, con participación activa de grandes empresas, pymes, centros tecnológicos y universidades. Para muchas organizaciones, integrarse en estos ecosistemas es una vía eficaz para posicionarse a medio plazo en las futuras líneas de financiación.

EIT Manufacturing complementa a Horizon Europe con un enfoque más orientado al mercado. Su apoyo se destina a acelerar la adopción de tecnologías de manufactura inteligente, fomentar la formación avanzada y conectar la innovación tecnológica con necesidades industriales específicas.
A través de convocatorias anuales, EIT Manufacturing financia proyectos de innovación, demostradores, actividades educativas y la creación de nuevas empresas industriales. Para pymes manufactureras, estas acciones proporcionan un acceso más ágil a financiación, redes europeas y pilotos industriales, alineados con la lógica de Industria 5.0.
La manufactura inteligente en Industria 5.0 está íntimamente relacionada con los objetivos del Pacto Verde Europeo. Muchas convocatorias europeas priorizan soluciones que disminuyan el consumo energético, optimicen el uso de materiales, faciliten la reutilización y el reciclaje, o permitan modelos de producción más circulares.
Esto implica que los proyectos de digitalización industrial que integren eficiencia energética, reducción de emisiones o gestión inteligente de recursos tienen mayores probabilidades de encajar en los programas europeos. La financiación no se limita a tecnologías “verdes” en un sentido estricto, sino a sistemas productivos que contribuyan de manera medible a la transición industrial sostenible.
Para acceder a este respaldo europeo, las empresas deben ir más allá de la mejora incremental de procesos. La Comisión valora propuestas que conecten de manera clara tecnología, impacto industrial y alineación estratégica con Industria 5.0. Esto implica definir con precisión el problema industrial que se aborda, demostrar capacidad de implementación en entornos reales y mostrar cómo la solución contribuye a la resiliencia, sostenibilidad o competitividad europea.
En muchos casos, el éxito radica en integrarse en consorcios equilibrados, donde la empresa industrial aporta casos de uso, datos y entornos piloto, y colabora con proveedores tecnológicos y centros de investigación.
La Industria 5.0 se ha transformado en un marco operativo que estructura una parte significativa del apoyo europeo a la manufactura inteligente. Horizon Europe, los partenariados industriales y EIT Manufacturing ofrecen a las empresas oportunidades concretas para financiar innovación, modernizar plantas y fortalecer su posición en cadenas de valor estratégicas. Si deseas alinear tu estrategia industrial con esta visión, SACSIS puede ayudarte a encontrar la financiación europea necesaria para una transformación y competitividad real a medio y largo plazo.
La Unión Europea ha situado la inteligencia artificial generativa (GenAI) en el núcleo de su agenda de I+D biomédica para el periodo 2025‑2026, combinando amplias convocatorias de Horizon Europe con iniciativas específicas como GenAI4EU y nuevos instrumentos en EU4Health. Para centros de investigación, hospitales, grupos clínicos y empresas deep‑tech en el ámbito de la salud, el año 2026 será fundamental para consolidar proyectos que aprovechen datos multimodales, gemelos virtuales y asistentes clínicos generativos bajo normativas como el AI Act y el Espacio Europeo de Datos Sanitarios (EHDS).
GenAI4EU representa la iniciativa transversal de la CE destinada a promover aplicaciones de inteligencia artificial generativa en los principales ecosistemas industriales, con un enfoque muy marcado en salud y biomedicina. Su estrategia se dirige a casos de uso con impacto tangible, que sean integrables en procesos de investigación, ensayos clínicos y sistemas de salud.
El paquete financiero relacionado (que asciende a cientos de millones de euros durante el periodo) se canaliza principalmente a través de Horizon Europe (Pilar II y EIC), con acciones complementarias en Europa Digital y EU4Health. En el campo de la biomedicina, GenAI4EU financia desde modelos generativos entrenados con datos multimodales hasta asistentes clínicos avanzados, siempre bajo principios de fiabilidad, explicabilidad, trazabilidad y cumplimiento normativo.
El mensaje político es claro: Europa aspira a liderar la GenAI biomédica desde la ciencia abierta, la protección de datos y la confianza pública, no a través de modelos opacos o soluciones desconectadas de la realidad clínica.
El Clúster 1 “Health” de Horizon Europe introduce en su Programa de Trabajo 2025 un apartado explícito dedicado a la IA generativa aplicada a la investigación biomédica y la atención sanitaria. Es la primera vez que la GenAI se presenta como eje central y no como una tecnología secundaria transversal.
Las prioridades científicas se estructuran en torno a:
Aunque las convocatorias clave cerraron en septiembre de 2025, los proyectos seleccionados se desarrollarán mayoritariamente entre 2026 y 2030, lo que convierte a 2026 en el año de implementación efectiva de plataformas, infraestructuras de datos y modelos fundacionales que definirán la agenda biomédica europea de la próxima década.

La lógica de EU4Health complementa a Horizon Europe: donde Horizon financia ciencia y tecnología emergente, EU4H promueve la adopción en los sistemas sanitarios y políticas de salud pública, con un énfasis en equidad, eficiencia y confianza en la IA. Para 2026, esto implica que proyectos GenAI4EU enfocados en cardiometabolismo, imagen o medicina preventiva pueden encontrar en EU4H un marco ideal para escalar, integrar a autoridades sanitarias y consolidar cambios organizativos.
La implementación responsable de la IA generativa biomédica requiere de entornos de validación técnica, clínica y regulatoria. Aquí el programa Europa Digital desempeña un papel fundamental, especialmente a través de los Testing and Experimentation Facilities (TEF) en salud.
Infraestructuras como TEF-Health proporcionan entornos realistas para evaluar soluciones de IA y robótica sanitaria, incluyendo modelos generativos que pueden considerarse software como dispositivo médico. En 2026, muchos consorcios financiados por Horizon y EU4Health utilizarán estos bancos de pruebas para validar la seguridad, robustez y cumplimiento normativo antes de su implementación a gran escala.
Los documentos programáticos europeos señalan áreas prioritarias donde la GenAI puede generar un avance significativo:
En todos los casos, la Comisión enfatiza la necesidad de gobernanza de datos, control de sesgos, explicabilidad y alineamiento con el AI Act y el EHDS como condiciones innegociables.
Aunque muchas convocatorias estratégicas finalizan en 2025, 2026 es el año en el que la financiación se transforma en ejecución y oportunidades reales. Existen diversas vías para posicionarse:
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Entre 2025 y 2027, la Unión Europea ha establecido un marco específico de apoyo para que las pequeñas y medianas empresas fortalezcan su seguridad digital, implementen tecnologías avanzadas y se ajusten a un entorno regulatorio cada vez más riguroso. Para muchas pymes, este respaldo europeo facilita la transformación mediante asistencia técnica y financiera.
La implementación gradual de la Directiva NIS2 y del Cyber Resilience Act incrementa notablemente las responsabilidades de seguridad para un gran número de empresas. Sectores que anteriormente estaban excluidos de estas exigencias ahora deben demostrar medidas concretas de gestión de riesgos, respuesta a incidentes y seguridad de productos. Esta presión normativa impacta directamente a las pymes, que en muchos casos no cuentan con equipos internos especializados o con el presupuesto necesario para implementar soluciones avanzadas por su cuenta.
Consciente de esta brecha, la CE ha vinculado parte de la financiación digital del periodo 2025–2027 a facilitar la adaptación de las pymes. El objetivo es mejorar la resiliencia del tejido empresarial europeo ante amenazas cada vez más sofisticadas y automatizadas.
El Digital Europe Programme (DEP) se ha convertido en el principal instrumento para llevar capacidades de ciberseguridad al mercado. En el ámbito específico de la seguridad digital, el programa destina aproximadamente 390 millones de euros para el periodo 2025–2027, con una gestión muy relacionada con el European Cybersecurity Competence Centre (ECCC).
Este enfoque combina financiación para la implementación de soluciones ya consolidadas, acciones de capacitación y apoyo directo al cumplimiento regulatorio. A diferencia de otros programas centrados en la investigación, aquí el énfasis está en la adopción real de herramientas y servicios, situando a las pymes tanto como usuarias finales de soluciones subvencionadas como participantes activas en consorcios tecnológicos.
El programa de trabajo de ciberseguridad bajo Digital Europe incluye varias acciones donde las pymes tienen un papel explícito. Una de las más destacadas es la orientada a la adopción de soluciones innovadoras de ciberseguridad para pymes, con convocatorias previstas desde finales de 2025 y cierres en el primer trimestre de 2026. Estas acciones financian la implementación de plataformas, servicios gestionados, herramientas de monitorización y formación específica, con tasas de cofinanciación más favorables para las empresas de menor tamaño.
Junto a esta línea, el programa promueve proyectos basados en inteligencia artificial aplicada a la ciberseguridad, desde la detección automatizada de amenazas hasta la gestión de vulnerabilidades y la protección de datos. En estos casos, las pymes pueden participar tanto como desarrolladoras de soluciones deep tech como usuarias piloto en sectores específicos.
Otra área destacada es el fortalecimiento de capacidades a través de hubs nacionales y transfronterizos de ciberseguridad. Estos hubs ofrecen servicios compartidos, como centros de operaciones de seguridad, intercambio de inteligencia sobre amenazas o apoyo en la respuesta a incidentes. Para las pymes, esto se traduce en acceso a servicios avanzados que, de otro modo, serían difíciles de asumir de forma individual.
Aunque el Digital Europe Programme se centra en la implementación, Horizon Europe sigue teniendo un papel importante en el desarrollo de nuevas tecnologías de ciberseguridad. A través del Clúster 3, dedicado a la seguridad civil, se financian proyectos de investigación e innovación que integran a pymes en el diseño, validación y demostración de soluciones avanzadas.
Estas acciones priorizan herramientas modulares, integrables y alineadas con principios como la privacidad desde el diseño y la interoperabilidad con infraestructuras europeas de datos. Para las pymes tecnológicas, Horizon Europe representa una oportunidad para desarrollar productos de próxima generación que posteriormente pueden escalarse y desplegarse mediante otros instrumentos europeos.
Más allá de los grandes programas, la Unión Europea ha promovido proyectos que actúan como intermediarios y redistribuyen fondos o servicios a pymes mediante convocatorias abiertas. Estas iniciativas ofrecen subfinanciación, bonos de servicios o itinerarios completos de evaluación y mejora de la postura de ciberseguridad empresarial.
En la práctica, esto permite a muchas pymes acceder a evaluaciones técnicas, escaneos de seguridad, formación especializada o incluso financiación directa sin necesidad de liderar un gran consorcio europeo. Para 2026 se anticipa la continuidad de este tipo de esquemas, con nuevas convocatorias abiertas que faciliten
El EIC Accelerator se adentra en 2026 con modificaciones que impactan directamente en la manera en que las empresas deben organizar su estrategia tecnológica, financiera y de crecimiento. Aunque la esencia del programa permanece: tecnologías de deep tech, alto riesgo y potencial transformador, los cambios implementados en el Work Programme 2026 requieren una preparación más rigurosa y coordinada a nivel técnico, empresarial y de inversión: simplificación del proceso e integración de la due diligence en una fase temprana del proceso.
La CE ha confirmado que el presupuesto total se situará en torno a 630–640 millones de euros, con una distribución que refuerza la modalidad Open y mantiene los Challenges en un conjunto muy restringido de prioridades estratégicas vinculadas a la autonomía tecnológica y la transición verde. Para muchas empresas, esto significa redefinir la narrativa del proyecto y evaluar cuidadosamente la adecuación a las nuevas dinámicas de evaluación.
Uno de los cambios más significativos es el aumento del peso del EIC Accelerator Open, que absorbe una mayor proporción del presupuesto total, en comparación con el EIC Accelerator Challenges, que tendrá una asignación de 220-250 millones de euros. Estos desafíos se centran en áreas muy específicas: materiales avanzados para energías renovables y almacenamiento, tecnologías disruptivas para fusión, biotecnología aplicada a suelos agrícolas, fortalecimiento de cadenas de valor en materias primas críticas y deep tech para adaptación climática.
El proceso de evaluación avanza hacia un formato más ágil. Los formularios del full proposal serán más breves y permitirán reutilizar parte del contenido presentado en el short application. Además, se introduce una due diligence en la fase de solicitud, previa al jurado, que revisará de manera anticipada el nivel de TRL, la propiedad intelectual, la coherencia del plan de mitigación de riesgos y la justificación técnica del escalado.
Simultáneamente, la calendarización de cortes (batching) será más regular, lo que beneficia a las empresas que planean su presentación dentro de una estrategia financiera más amplia.
Las modificaciones del EIC Accelerator 2026 responden a una combinación de prioridades políticas europeas: autonomía estratégica, transición verde y competitividad en deep tech frente a Estados Unidos y Asia. Por lo tanto, se espera que las empresas demuestren una tecnología disruptiva y una capacidad real para contribuir a cadenas de valor críticas para Europa.
Para las empresas, esto implica contar con una tecnología lo suficientemente robusta, un plan de negocio creíble y un modelo de escalado coherente con el mercado europeo. Debe quedar claro por qué la innovación propuesta refuerza la posición de Europa en áreas como almacenamiento energético, materias primas críticas, bioeconomía o energías limpias.
La diferenciación entre las dos modalidades se vuelve crucial:
Un error común es “forzar” artificialmente la adecuación a un Challenge. La recomendación para 2026 es clara: si la propuesta no responde de manera inequívoca al topic, la ruta más sólida es el Open.
El Accelerator sigue enfocado en startups y pymes en fases de validación, demostración e industrialización, con tecnologías entre TRL 5–6 y TRL 8–9. Para 2026, las empresas deberán: presentar pilotos sólidos con datos verificables, aportar un plan claro de industrialización y demostrar que el acceso al mercado puede lograrse en un horizonte de dos a tres años.
Los evaluadores prestan especial atención al equipo. Se espera una combinación equilibrada de capacidades técnicas y empresariales, con perfiles experimentados en escalado industrial o sectores regulados.
Una estructura de gobernanza profesional, un pacto de socios claro y una distribución accionarial estable son elementos que pueden diferenciarte en fases de jurado. Para empresas muy enfocadas en la tecnología, 2025–2026 es el momento de incorporar perfiles comerciales, regulatorios o de desarrollo industrial.
El esquema de financiación combinada seguirá siendo el formato principal: hasta 2,5 millones de euros en subvención, más equity generalmente entre 0,5 y 10 millones de euros gestionados por el EIC Fund. Las modalidades grant only y equity only continuarán existiendo, pero serán excepcionales.
Para estar preparadas, las empresas deberán:
Los nuevos formularios de 2026, más concisos, obligan a priorizar datos, análisis y lógica de negocio. La narrativa debe centrarse en los hitos técnicos, el mercado objetivo, los riesgos y la estrategia de escalado.
La due diligence técnica anticipada obliga a preparar con antelación la documentación de patentes y acuerdos de propiedad intelectual. También se deberán elaborar los informes de ensayo, certificaciones y resultados de validación. Además, resaltar el análisis de mercado y métricas financieras (TAM/SAM/SOM, unit economics preliminares), y por último, tener en cuenta los riesgos tecnológicos con planes de mitigación detallados.
Para aquellos que opten por los retos, la adecuación tecnológica debe traducirse en resultados verificables. Por ejemplo:
El EIC está fortaleciendo su lógica de portafolio, combinando fases desde Pathfinder y Transition hasta STEP Scale Up. Las empresas provenientes de estos programas disponen de vías aceleradas hacia el Accelerator.
El instrumento STEP Scale Up, orientado a rondas de inversión más elevadas, cobra mayor relevancia para empresas deep tech que buscan escalar rápidamente en sectores como energía, biotecnología o digital.
El EIC Accelerator 2026 conserva el mismo ADN (deep tech, alto riesgo, alto impacto), pero llega con ajustes clave: mayor peso del Open, desafíos muy centrados en la transición verde/estratégica y un proceso de evaluación más ágil y exigente. Preparar tu empresa para 2026 implica alinear tecnología, modelo de negocio, equipo e inversión con este nuevo contexto, no solo “elaborar una buena propuesta”. Si buscas a alguien que te asesore, consúltanos ahora. Es el momento.
El crecimiento de la Open Science en Europa ha transformado la forma en que se comparten, analizan y reutilizan los datos de investigación. En este marco, la gestión de datos sensibles se ha vuelto un aspecto fundamental para aquellos que manejan información personal, clínica, socioeconómica o empresarial. La necesidad de encontrar un equilibrio entre la apertura, la reproducibilidad y la protección de derechos fundamentales se ha intensificado con la implementación del Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) y las exigencias de programas como Horizon Europe. Este marco exige el diseño de proyectos que aseguren transparencia y reutilización, sin comprometer la privacidad ni la seguridad jurídica.
En Open Science, se consideran sensibles los datos personales (especialmente los relacionados con la salud, genómicos o que involucran a grupos vulnerables) y aquellos cuyo uso inapropiado podría resultar en discriminación, daño a la reputación o pérdidas económicas. También se incluyen datos confidenciales de empresas y organismos públicos, así como información estratégica sujeta a acuerdos de confidencialidad.
El paradigma europeo actual no promueve una apertura sin límites. La tendencia predominante, adoptada por Horizon Europe y diversas agencias de financiación, es “tan abierto como sea posible, tan cerrado como sea necesario”. Esto significa publicar metadatos abiertos siempre que sea posible, proporcionar información derivada o agregada y, cuando el riesgo lo requiera, permitir acceso controlado a través de comités de revisión o acuerdos específicos. Así, incluso cuando los datos no puedan hacerse públicos, pueden seguir siendo FAIR si están correctamente descritos y accesibles bajo condiciones claras.
El RGPD establece las condiciones legales para el tratamiento de datos personales, incluyendo bases legítimas de tratamiento, minimización, seudonimización, anonimización y evaluaciones de impacto en protección de datos cuando hay un riesgo significativo. Las legislaciones nacionales y las directrices institucionales complementan estas obligaciones con requisitos éticos adicionales.
Los principios FAIR —que exigen que los datos sean localizables, accesibles, interoperables y reutilizables— no obligan a una apertura total. Permiten que conjuntos de datos sensibles estén disponibles a través de procedimientos de solicitud, repositorios con control de acceso o entornos seguros. Esto facilita que la comunidad investigadora cumpla con los mandatos de transparencia sin infringir el marco legal.

Uno de los principales retos es el riesgo de re-identificación. A pesar de que se eliminen identificadores directos, la combinación de variables puede permitir inferir la identidad de los participantes, especialmente en muestras pequeñas o en investigaciones con grupos específicos.
La tensión entre reproducibilidad y confidencialidad también genera dilemas prácticos. Las revistas científicas y financiadores exigen acceso a datos y código, mientras que las oficinas de protección de datos y los comités éticos solicitan restricciones más severas. Esta dualidad puede llevar a decisiones apresuradas: desde publicar datos insuficientemente anonimizados hasta cerrar completamente el acceso, limitando el valor científico del trabajo.
Además, se presentan la falta de formación especializada, la complejidad de redactar consentimientos informados que consideren la reutilización futura y la fragmentación de infraestructuras seguras entre países e instituciones.
La gestión de datos sensibles debe ser planificada desde el principio. Los Data Management Plans (DMP), requeridos por Horizon Europe, permiten identificar qué datos se generarán, qué nivel de sensibilidad tendrán y qué condiciones se aplicarán para su acceso, almacenamiento y reutilización.
Los DMP más sólidos reflejan:
Las técnicas avanzadas de anonimización incluyen la agregación de variables, la generalización de categorías o la perturbación estadística. En proyectos con datos especialmente sensibles, pueden emplearse métodos como la privacidad diferencial, aunque su uso requiere experiencia técnica.
La seudonimización —sustituir identificadores por códigos— sigue estando bajo el RGPD, ya que permite revertir el proceso si existe una clave. Por esta razón, suele utilizarse para análisis internos o entornos de acceso restringido. En el contexto de open science, es común combinar conjuntos de datos anonimizados de manera robusta para compartir abiertamente, dejando la versión seudonimizada en repositorios con acceso controlado.
Uno de los avances más significativos en Europa es la consolidación de los Trusted Research Environments (TRE), que se están integrando progresivamente en la European Open Science Cloud (EOSC). Estos entornos permiten analizar datos sensibles sin necesidad de transferirlos, aplicando un modelo de “llevar el algoritmo al dato”. Su uso se está extendiendo en proyectos europeos enfocados en datos biomédicos, observación de la Tierra o ciencias sociales.
Iniciativas como EOSC ENTRUST buscan armonizar estos entornos a nivel europeo mediante un marco común de interoperabilidad técnica y legal. A su vez, proyectos como SIESTA trabajan en herramientas para anonimización, control de acceso y análisis reproducible en la nube, facilitando que instituciones más pequeñas accedan a infraestructuras de alta seguridad.
Además de los repositorios institucionales con opciones de acceso restringido, plataformas como el Open Science Framework permiten gestionar salidas derivadas de datos sensibles siguiendo principios FAIR. Algunas instituciones ofrecen catálogos de servicios de anonimización y asesoría especializada en protección de datos, así como plantillas de DMP adaptadas específicamente a contextos de datos sensibles.
La combinación de estos recursos contribuye a cumplir tres objetivos fundamentales: protección legal, apertura razonable y un uso más amplio de los resultados de investigación.
¿Deseas obtener más información sobre la gestión de datos sensibles en Open Science? Ponte en contacto con nosotros, y te asesoramos con todo detalle.
Sociedad para el Avance Cientifico, Society for the Improvement of Science.
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