MSCA-PF: incrementando el impacto de la movilidad internacional mediante secondments estratégicos
La movilidad internacional ha sido siempre fundamental en las Marie Skłodowska-Curie Postdoctoral Fellowships (MSCA-PF). Sin embargo, la convocatoria de 2026 introduce un cambio que altera la forma en que se concibe esa movilidad dentro de los proyectos. La extensión de la duración máxima de los secondments, que podrán prolongarse hasta la mitad del tiempo total de la ayuda (o de la fase outgoing en las Global Fellowships), convierte estas estancias en un componente capaz de influir directamente en la calidad científica de la propuesta y en su evaluación.
El cambio no se limita a tener más tiempo para llevar a cabo una estancia en otra organización. Lo que realmente se transforma es la expectativa del evaluador. Un secondment deja de verse como un añadido del proyecto para convertirse en un elemento que debe justificar su contribución al desarrollo científico, al avance profesional del investigador y al fortalecimiento de las relaciones interinstitucionales.
La convocatoria MSCA Postdoctoral Fellowships 2026, abierta desde el 9 de abril hasta el 9 de septiembre de 2026, cuenta con un presupuesto indicativo de 399,05 millones de euros. Sus objetivos siguen alineados con las prioridades habituales del programa: fomentar la excelencia científica, impulsar la movilidad internacional, promover la interdisciplinariedad y facilitar la exposición a diferentes sectores. En este contexto, el diseño del secondment cobra una mayor importancia que en convocatorias anteriores.
Cuando la movilidad responde a una necesidad científica
Uno de los errores más comunes en muchas propuestas es justificar la estancia internacional con argumentos generales relacionados con la colaboración o la internacionalización. Este enfoque se vuelve cada vez menos persuasivo.
La movilidad debe satisfacer una necesidad específica del proyecto. En otras palabras, la propuesta debe demostrar que hay una parte del trabajo que solo puede llevarse a cabo en la entidad receptora del secondment. Esta necesidad puede estar relacionada con el acceso a una infraestructura científica única, el uso de una metodología particular, la utilización de bases de datos exclusivas, la validación de resultados en un entorno clínico o industrial, o el aprendizaje de técnicas que no están disponibles en la institución anfitriona principal.
Cuando esta relación se presenta de manera bien argumentada, el secondment deja de ser visto como un desplazamiento temporal para convertirse en una decisión científica completamente integrada en el plan de investigación.
Esta lógica resulta especialmente relevante en disciplinas donde la investigación depende de equipamiento altamente especializado o de la colaboración con actores que operan fuera del ámbito académico. Sectores como la biotecnología, la salud digital, la transición energética o la sostenibilidad ofrecen numerosos ejemplos donde la estancia temporal aporta un valor que difícilmente podría lograrse desde una sola institución.
Una secuencia coherente dentro del proyecto
La mayor duración permitida también obliga a pensar con más detalle el momento en que se lleva a cabo la estancia.
No todas las fases del proyecto requieren el mismo tipo de colaboración externa. En algunos casos, el secondment tendrá sentido al principio para adquirir capacidades técnicas que influirán en el resto de la investigación. En otros, será más útil durante la fase de validación experimental o cuando llegue el momento de contrastar resultados en un entorno aplicado.
La decisión sobre cuándo realizar la estancia debe responder a la evolución natural del proyecto y no a cuestiones organizativas o administrativas.
Los evaluadores prestan especial atención a esta coherencia temporal porque refleja hasta qué punto la planificación ha sido concebida como un conjunto integrado. Si la movilidad aparece desconectada de los paquetes de trabajo o de los principales hitos científicos, pierde su capacidad de generar impacto en la evaluación.
Por el contrario, cuando la estancia coincide con un momento crucial del proyecto, refuerza la credibilidad del plan de trabajo y demuestra que existe una estrategia bien definida para maximizar los resultados de la investigación.
El valor añadido del entorno receptor
La elección de la institución donde se llevará a cabo el secondment también merece una reflexión estratégica.
La propuesta debe explicar qué aporta esa organización que no se puede encontrar en la entidad anfitriona principal. Esa ventaja diferencial puede estar relacionada con capacidades científicas, acceso a recursos tecnológicos, experiencia regulatoria, colaboración con empresas, disponibilidad de pacientes, muestras biológicas o procesos industriales.
Cuanto más específica sea esa justificación, más sólida será la propuesta.
Las colaboraciones con entidades no académicas adquieren aquí una importancia creciente. Empresas innovadoras, hospitales, centros tecnológicos, administraciones públicas o agencias reguladoras pueden ofrecer contextos donde los resultados de la investigación adquieren una dimensión práctica difícil de reproducir en un laboratorio universitario.
Esta exposición a diferentes entornos también contribuye al desarrollo profesional del investigador, uno de los aspectos que las MSCA valoran especialmente.
El retorno también forma parte del impacto
Hay otro aspecto que suele recibir menos atención durante la preparación de las propuestas: el regreso a la institución anfitriona.
El secondment no concluye cuando termina la estancia. De hecho, gran parte de su valor radica precisamente en cómo se integran los conocimientos adquiridos en el proyecto principal.
Por esta razón, el plan de supervisión debería explicar claramente cómo se incorporarán las nuevas metodologías, qué cambios introducirán en la investigación y de qué manera contribuirán al desarrollo futuro del grupo anfitrión.
Ese proceso de transferencia de conocimiento es una señal de madurez científica. El evaluador no espera únicamente que el investigador adquiera nuevas competencias durante la estancia, sino que sea capaz de trasladarlas al entorno europeo y convertirlas en una ventaja duradera para el proyecto y para la institución que lo acoge.
En las Global Fellowships, este aspecto es aún más relevante. La fase desarrollada fuera de Europa debe mantener una conexión constante con el proyecto científico para que el retorno permita consolidar nuevas capacidades y reforzar la empleabilidad del investigador dentro del Espacio Europeo de Investigación.
Un elemento que influye en varios criterios de evaluación
La fortaleza de un secondment bien diseñado radica en que su contribución no se limita a un único apartado de la propuesta.
Su integración puede fortalecer la excelencia científica al incorporar conocimientos o metodologías complementarias. También mejora el desarrollo de competencias del investigador, favorece la colaboración entre sectores, amplía la dimensión internacional del proyecto y aumenta las posibilidades de transferencia y explotación futura de los resultados.
Esta capacidad para generar efectos sobre distintos criterios explica por qué su diseño adquiere mayor protagonismo en la convocatoria de 2026.
Sin embargo, el aumento del tiempo disponible también exige evitar algunos errores comunes.
Uno de ellos consiste en plantear estancias excesivamente largas sin una justificación científica adecuada. Otro se presenta cuando la movilidad se fragmenta en múltiples visitas breves que dificultan la continuidad del trabajo y reducen la obtención de resultados verificables.
También siguen siendo frecuentes los secondments formulados de manera genérica, donde apenas se describen las actividades previstas ni los productos que se esperan obtener al finalizar la estancia.
La ampliación del margen temporal no implica que cualquier propuesta sea automáticamente más competitiva. Lo que aumenta es la necesidad de demostrar que la movilidad responde a una estructura científica coherente.
La convocatoria de 2026 ofrece una oportunidad para utilizar los secondments como un mecanismo de aceleración del proyecto. Las propuestas con mayor potencial serán aquellas que expliquen con precisión qué objetivo técnico persigue la estancia, por qué la entidad receptora posee capacidades únicas, qué resultados concretos se obtendrán durante ese periodo y cómo esos conocimientos se integrarán posteriormente en el proyecto. Ese enfoque permite construir un itinerario científico sólido y proporciona al evaluador evidencias claras de que la movilidad aporta un impacto tangible tanto para la investigación como para la trayectoria del investigador. Si necesitas asesoramiento experto, escríbenos.




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